La irrupción de la inteligencia artificial en los electrodomésticos está transformando una de las dimensiones más cotidianas de la vida doméstica: la toma de decisiones sobre el consumo de energía, agua y tiempo. Lo que antes dependía por completo de la intervención manual —programar un ciclo de lavado, calcular la temperatura de un refrigerador o ajustar el ruido de un electrodoméstico— hoy puede resolverse mediante sistemas que aprenden de las rutinas de cada hogar y actúan de forma autónoma.
En ese contexto, compañías como LG Electronics han desarrollado tecnologías que ejemplifican este cambio. Es el caso de LG AI DD, un sistema que analiza el peso y la delicadeza de los tejidos para ajustar automáticamente los ciclos de lavado, optimizando el uso de agua y energía sin que el usuario deba intervenir. Algo similar ocurre en la refrigeración, donde la IA anticipa los momentos de mayor uso del refrigerador para estabilizar el flujo de aire frío, reducir picos de consumo eléctrico y preservar mejor los alimentos.
Catherin Ospina, gerente de mercadeo de LG Colombia, explicó que el aporte de estas tecnologías no se limita a la automatización de tareas. "El verdadero valor de la Inteligencia Artificial no está en programar funciones desde una pantalla; está en cómo eleva la calidad de vida de las personas. En LG concebimos la tecnología como una forma de arte invisible que aprende las dinámicas de cada hogar para crear un entorno más intuitivo, sofisticado y eficiente, libre de preocupaciones ", señaló.
El fenómeno también se refleja en la manera en que los usuarios interactúan con sus dispositivos: plataformas de gestión centralizada, como los ecosistemas conectados vía aplicaciones móviles, permiten monitorear el funcionamiento de los electrodomésticos y recibir diagnósticos preventivos, reduciendo fallas y prolongando su vida útil.
Para la industria, este avance plantea un reto adicional: garantizar que la eficiencia energética y la automatización lleguen a distintos segmentos del mercado, y no solo a los consumidores de gama alta, en un país donde el ahorro en servicios públicos sigue siendo una prioridad para buena parte de los hogares.