La prohibición del uso de redes sociales para menores de 15 años en Francia abrió una nueva discusión sobre la manera en que los gobiernos buscan proteger a niños y adolescentes frente a los riesgos asociados con los algoritmos y el consumo digital.
La profesora Eugeni Richard, doctora en estudios sociales y experta en algoritmos y redes sociales, explicó que la medida francesa responde a una preocupación por la salud mental de los jóvenes, pero advirtió que la solución no puede quedarse únicamente en restringir el acceso. “Sabemos que los algoritmos son muy poderosos y pueden ser muy extremistas”, señaló durante una entrevista en la que analizó los alcances de la nueva norma.
La ley francesa, aprobada por la Asamblea Nacional con 279 votos a favor y 81 en contra, busca impedir la creación de cuentas nuevas para menores de 15 años en plataformas como TikTok, Instagram, Snapchat, Facebook y X. Sin embargo, su aplicación enfrenta cuestionamientos por la dificultad de verificar la edad de los usuarios y proteger sus datos personales.
La preocupación por los algoritmos y la salud mental de los jóvenes
Richard explicó que el gobierno francés argumenta que la regulación busca proteger a los menores frente a contenidos que pueden afectar su bienestar psicológico.
“Los algoritmos son particularmente potentes sobre las personas que pueden tener menos criterio a la hora de estar expuestos a contenidos que pueden ser violentos, que pueden ser sexistas”, afirmó la especialista.
La profesora señaló que uno de los principales retos está en encontrar un equilibrio entre la protección y los derechos individuales. Según explicó, mientras algunos sectores defienden la prohibición como una forma de cuidado, otros consideran que el camino debería ser la educación digital y una mayor responsabilidad de las plataformas.
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“Las plataformas son las que tienen que ser castigadas, son las que tienen que ser atacadas, son las que tienen que ser multadas, pero no podemos prohibir el acceso a la información también a los adolescentes”, sostuvo.
“Todos tenemos una huella digital enorme”: el reto de controlar las redes
Uno de los puntos más complejos de la norma francesa es la forma en que se comprobará la edad de los usuarios. Entre las opciones están herramientas de inteligencia artificial para analizar fotografías o la entrega de documentos de identidad, alternativas que han generado preocupación por la privacidad.
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Richard explicó que los jóvenes podrían sentirse incómodos al entregar información personal a las grandes compañías tecnológicas. “Sería darle más poder aún a las redes sociales intentando canalizar los efectos que tienen sobre los jóvenes”, indicó.
Además, destacó que no todos los adolescentes tienen el mismo nivel de exposición ni consumen los mismos contenidos. Para la experta, el contexto familiar, el acompañamiento de adultos y la forma en que cada usuario interactúa con las plataformas son factores determinantes.
“Todos tenemos una huella digital enorme. Cada vez que entramos en internet, que buscamos una cosa, que compramos una cosa, que miramos una foto, todo eso alimenta los algoritmos”, explicó.
La especialista concluyó que el mundo todavía está buscando la fórmula adecuada para enfrentar este fenómeno. “Sí es necesaria una regulación, eso sí es cierto, pero toca pensar muy bien más allá de la prohibición cómo hacerlo para que responda realmente a los alcances de nuestra sociedad”, afirmó.