Semana Santa en Bogotá: ¿qué hacer en la capital durante la temporada religiosa?
Tenga en cuenta que estos planes le permitirán descansar y desconectarse, solo o con sus seres queridos.
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Semana Santa es una de las temporadas favoritas para los bogotanos. Si bien es una época en la que muchos feligreses aprovechan para descansar y acercarse a las enseñanzas de la religión católica, otros la utilizan para viajar, desconectarse y disfrutar de escenarios llenos de historia y cultura en un mismo territorio.
En ese contexto, el turismo se ha consolidado como uno de los sectores con mayor dinamismo a nivel global, impulsando la riqueza patrimonial, la oferta cultural y la gastronomía de diferentes destinos.
Bogotá ha entrado con fuerza en esa tendencia. De acuerdo con cifras del Instituto Distrital de Turismo, la capital recibe más de 10 millones de visitantes cada año. Durante Semana Santa, además, se posiciona como uno de los principales destinos gracias a sus iglesias coloniales, su arquitectura republicana y su amplia escena cultural, elementos que la convierten en un escenario atractivo para quienes buscan experiencias religiosas, históricas y gastronómicas.
Durante esta temporada, recorrer el centro histórico es uno de los planes más tradicionales. Caminar por el barrio La Candelaria, visitar la Catedral Primada o la Iglesia de San Francisco, y subir a Monserrate se convierte casi en una parada obligatoria para quienes desean conectarse con la tradición religiosa de la ciudad.
“Bogotá se ha consolidado como un destino urbano que combina tradición, cultura y una oferta gastronómica y de bienestar cada vez más sólida. Esta temporada es una oportunidad para redescubrir la ciudad desde una experiencia integral, donde los visitantes puedan recorrer sus iglesias y su centro histórico, y regresar a un espacio de descanso, gastronomía y servicio personalizado”, afirma Gerald Ursulet, gerente general de Grand Hyatt Bogotá.
Para quienes buscan descanso después de los recorridos turísticos, también existen espacios dedicados al bienestar. Uno de ellos es Zaitana Spa, que ofrece más de 2.300 metros cuadrados enfocados en el descanso y la relajación. Entre sus servicios se encuentran piscina climatizada semiolímpica, jacuzzi, sauna, turco y terapias de flotación.
La gastronomía también se convierte en un pilar importante para los visitantes. Entre las alternativas están Capitalino Restaurant, con propuestas de cocina internacional, y Ushin Japanese & Grill, que ofrece una propuesta inspirada en la tradición japonesa contemporánea. También existen opciones más informales como Aldeana Market o espacios de coctelería de autor como Ilustre Bar, que reflejan la diversidad gastronómica de la capital.
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En esa misma línea, algunos hoteles ofrecen servicios de concierge que permiten organizar recorridos religiosos y culturales con transporte privado y recomendaciones personalizadas. La idea es que los visitantes puedan recorrer la ciudad a su propio ritmo, integrando la tradición del centro histórico, la gastronomía y momentos de descanso.
Además de los recorridos culturales y gastronómicos, el deporte se ha convertido en otra alternativa para quienes visitan el país. En Colombia, actividades como el fútbol, el ciclismo y el tejo suelen ser muy populares entre los turistas.
Sin embargo, en los últimos años otro deporte ha ganado terreno: el pádel. Esta disciplina ha tenido un crecimiento notable en varias ciudades del país.
En ese escenario, Arturo Molina, CEO y fundador de Unicarpas, se ha convertido en uno de los impulsores de este deporte al instalar carpas en cerca de 50 clubes de pádel en Colombia, lo que ha permitido que esta disciplina llegue a diferentes regiones.
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A través del proyecto Unicarpas Pádel Tour, la iniciativa no solo apuesta por el desarrollo de infraestructura deportiva, sino también por el impulso del talento nacional. Su presencia en ciudades como Cali, Neiva, Cartagena, Ibagué y Bogotá abre la puerta para que visitantes y locales aprovechen Semana Santa para practicar deporte, compartir con amigos o familiares y desconectarse de la rutina.