Juan Diego Martínez es oriundo de Amagá y durante un tiempo tuvo que alejarse del municipio, al parecer, por problemas de estupefacientes. Después, regresó y allí se enamoró de Luisa Fernanda Mejía, quien vivía en el segundo piso de su casa.
El alcalde de Amagá, Wilser Darío Molina, aseguró queel asesino estaba obsesionado con la pequeña, quien se había negado a tener una relación sentimental con él.
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Un dolor pesa en ese municipio del suroeste antioqueño, donde se realizó una sentida marcha por las calles del municipio rechazando el asesinato de la menor. Allí, Luis Fernando Mejía, padre de la víctima, pidió la máxima pena.
Este miércoles se realizó la audiencia de legalización de captura contra Juan Diego Martínez, quien deberá responder por homicidio agravado y podría pagar una condena de hasta 50 años por feminicidio.