Sucesor de Wagner y el precursor de Mahler y Strauss, Bruckner fue un compositor austriaco que, si bien formó parte del mismo ámbito cultural, tuvo diferencias esenciales entre Austria y Alemania. Austria es católica mientras que Alemania es protestante excepto Baviera. A veces se olvidan también las diferencias esenciales entre Prusia y Baviera, y el hecho de que Alemania es un estado de creación reciente en la segunda mitad del S. XIX. Todavía en la época del famoso rey Ludwig II Prusia y Baviera estaban en guerra.
El famoso Septeto en Mi bemol, op.20,para vientos y cuerdas de Beethoven, maravilloso modelo del estilo galante del siglo XVIII, es uno de los más finos “divertimentos” de la época. Es una obra de juventud escrita sin otro propósito diferente del de agradar a quienes lo escuchan.
Este libro, publicado en 2018 por el escritor español Manuel Vilas bajo el sello Alfaguara, se convirtió rápidamente en un éxito editorial. Pero, más allá de los reconocimientos que ha tenido, es importante porque Vilas logra aterrizar y explicar la experiencia de la muerte y de la ausencia con una prosa hermosa, poética y profunda.
Ludwig van Beethoven compuso durante su vida una ópera solamente: “Fidelio”. Beethoven amaba las temáticas idealistas y heroicas y la mayoría de los textos carecían de significancia y fuerza expresiva, por lo que no sorprende en nada, que la tragedia “Egmont” de Johann Wolfgang Goethe le hay conmovido especialmente.
En tiempos de Beethoven las obras de circunstancia constituían un tipo propio de piezas teatrales escritas para realce de las celebraciones de la nobleza. Cuanto más importante era la ceremonia, tanto más se valoraba el papel de la música que debía de sonar integrada en la acción escénica.
El “Emperador” fue el último concierto para piano de Beethoven. Data principalmente de comienzos de 1809 y se vio seguido de cerca por la finalización de otra obra que aunaba piano y orquesta, la Fantasía Cora