¡Hoy tenemos un nuevo episodio de nuestra #RevistaHJCK! 🥳No se pierdan este programa en el que hablamos sobre música, literatura y gastronomía. 🥣 🎶 En nuestro espacio con el Teatro Mayo Julio Mario Santodomingo conversamos con Sallynee Amawat y Rona Nadler, integrantes de la agrupación canadiense Infusion Baroque. 📚 También les traemos detalles de dos libros recomendados, “Los Vagabundos de Dios”, la nueva novela de Mario Mendoza y “Griselda”, la historia de la narcotraficante, escrita por el periodista José Guarnizo. 👨🏻🍳 Pensando en la gastronomía colombiana, el chef Andrés Felipe Vásquez, director del programa de Gastronomía de la Universidad ECCI, hace un recorrido por la historia de la cocina de nuestro país.
No es posible reconstruir sin huecos el desarrollo del joven Ludwig van Beethoven en la segunda mitad de los años 80: muchas obras se han conservado de forma fragmentaria, y otras se han perdido totalmente.
En ausencia de una historia sobre las Romanzas resulta tentador especular que las romanzas se concibieron para conciertos de violín que nunca llegaron a ver la luz: entre los posibles modelos se hallan los movimientos lentos de los conciertos para piano, K-466 titulado “Romance” y K-491 de Mozart que Beethoven conocía a la perfección.
El Rondó para piano y orquesta en si bemol mayor, que escucharemos para comenzar este capítulo, al igual que muchas otras obras de Beethoven como el concierto para violín en do mayor no se conserva copiado en todas sus partes. Fue editado póstumamente en 1829, una vez que el antiguo alumno de Beethoven Carl Czerny hubo completado la parte de piano y la partitura de orquesta.
Se ha conservado tan sólo un manuscrito de la parte solista revisado por Beethoven, en el que se incluyen los preludios e interludios de la orquesta del concierto para piano en Mi bemol mayor,Wo0 4. Para poder interpretar la obra, el musicólogo y compositor suizo Willy Hess elaboró la partitura completa de orquesta con cadencias propias: el concierto así reconstruido fue estrenado en 1943 en Postdam Poe el pianista Edwin Fischer.