del Mundo.
“En 1986 los militares dijeron no al ofrecimiento de la Fifa de volver a organizar el Mundial porque el país no estaba preparado y se iba a endeudar. A partir de ahí la Federación insistió y la oportunidad vino con Lula da Silva en su Gobierno, cuando se pensaba que había dinero por todos los lados. Para el expresidente fue importante porque hacia parte del anhelo de todos los brasileños”, manifestó el diplomático.
“En octubre, en las urnas, sabremos si hay o no discordancia con la presidenta Dilma Rousseff por el Mundial. Espero, de corazón, que Brasil sea campeón del mundo porque eso será la salvación de Rousseff”, agregó.
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Por otro lado, aclaró que las manifestaciones de los brasileños frente al evento deportivo no son solamente por parte de las favelas sino de la clase media, debido al uso desmedido de recursos, que deberían ser para inversiones sociales.