Serbia entierra a la viuda de Tito, último símbolo de la Yugoslavia comunista
Jovanka Broz, viuda del fallecido líder yugoslavo Josip Broz Tito y último símbolo de la Yugoslavia comunista, fue sepultada este sábado en el mismo...
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mausoleo que su marido, en Belgrado, con honores de Estado.
De acuerdo con su última voluntad, Jovanka Broz, fallecida el pasado domingo a los 88 años de un paro cardíaco, fue enterrada junto a Tito en "La Casa de las Flores", el mausoleo donde el difunto líder fue inhumado en 1980.
El entierro tuvo lugar sin ceremonia religiosa, en presencia de más de 4.000 personas, y en un ambiente sobrio. Una guardia militar disparó una salva de honor.
En una breve oración fúnebre, el primer ministro serbio, Ivica Dacic, dijo "adiós a Jovanka Broz, la primera dama de Yugoslavia", "nuestro orgullo", "una mujer contra la que hemos cometido pecados".
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Entre la muchedumbre, algunos gritaron vivas a la extinta Yugoslavia.
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"He querido decirle adiós, como hice con Tito. Para mí eran como mi familia", dijo Minka Jovanovic, de 84 años, que luchó con los partisanos de Tito en su juventud.
"Nuestra casa familiar, Yugoslavia, ha sido destruida, pero nuestra familia sobrevivirá mientras sigamos en vida", añadió la anciana.
Reina de la elegancia y anfitriona de la élite de los No Alineados, la gloria y el lujo en el que vivió Jovanka Broz desde que se casó con Tito desaparecieron cuando fue acusada por los más cercanos colaboradores de éste de fomentar un golpe de Estado contra su marido, que por entonces había dejado de aparecer en público debido a su enfermedad, a fines de 1970.
Jovanka Broz, 31 años más joven que el carismático Tito, de quien fue la tercera esposa y con quien no tuvo hijos, fue puesta bajo arresto domiciliario unos años antes de la muerte del líder y privada de sus derechos y de sus documentos de identidad.
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Los últimos treinta años de su vida los pasó en el aislamiento y la precariedad.
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Las autoridades serbias le devolvieron sus documentos en junio de 2009 y le concedieron una pensión.
Su última aparición pública remonta a mayo de 1980, durante los funerales de Estado de Tito, al que acudieron más de 200 líderes mundiales, entre otros Margaret Thatcher, Sadam Husein y Leonid Brezhnev.
"Justo después de la muerte de Tito me expulsaron (de la residencia) en camisón y sin mis cosas, sin derecho a llevarme ni siquiera una foto de nosotros dos, una carta, un libro (... ) y me pusieron, contra mi voluntad, en la casa donde vivo", declaró la Jovanka Broz al diario Politika, en julio de 2009.
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"A partir de ese momento, me trataron como a una criminal. No podía salir de la casa sin la compañía de guardias armados", dijo.
Nacida en una familia campesina, el 7 de diciembre de 1924, a los 17 años Jovanka se unió a los partisanos -a la resistencia comunista yugoslava de Tito- con quienes se mantuvo hasta el final de la guerra, de la que salió con el grado de capitán.
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En 1948 fue reclutada para trabajar como secretaria en el gabinete de Tito.
La fecha de su matrimonio es imprecisa, como la mayor parte de detalles de la vida privada del ex líder yugoslavo. Se realizó en 1952, según algunos biógrafos de Tito. La pareja nunca se divorció oficialmente.
Con su cabello negro recogido en moño, Jovanka Broz se convirtió rápidamente en un símbolo de elegancia en un país, Yugoslavia, empobrecida por los estragos de la Segunda Guerra Mundial.
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Le ocurría cenar con Elizabeth Taylor y Richard Burton, así como muchas otras estrellas del cine internacional, que actuaban en las películas que se filmaban en Yugoslavia en la década de 1960.
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Pocas veces hablaba en público, parecía satisfecha de su papel de primera dama silenciosa, inseparable de su marido, a quien ella no habría visto en los últimos tres años de su vida.
En 1983, junto con otros herederos de Tito, Jovanka Broz lanzó un proceso sobre la herencia de éste, cuyo valor nunca ha sido revelado. La muerte la sorprendión sin haber visto el final del mismo.
AFP