Colombia enfrenta un cambio demográfico que podría sumar presión al sistema pensional en las próximas décadas. La reducción sostenida de los nacimientos, sumada al crecimiento de la población adulta mayor, podría modificar el futuro de los trabajadores que cotizan y reciben pensión.
Camila Garzón Lozano, abogada del bufete Scola Abogados, reveló que el efecto se relaciona con la manera en la que funciona el sistema de reparto, que depende de los aportes de los afiliados para financiar las pensiones. Por lo tanto, si disminuye la población en edad de trabajar y aumenta la cantidad de adultos mayores con derecho a la prestación, el sistema tendría un desbalance porque tendría menores ingresos y más obligaciones.
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¿Cómo afecta la caída de nacimientos a la pensión?
Según Garzón, las proyecciones del DANE muestran una reducción sostenida de la tasa de natalidad y, paralelamente, un aumento de la población adulta mayor.
El impacto financiero no se sentirá de manera inmediata, sino cuando las generaciones menos numerosas lleguen a la edad de trabajar y comiencen a formar parte del mercado laboral. Si la base de cotizantes se reduce, también disminuyen los aportes, mientras aumentaría el gasto destinado al pago de pensiones.
Ante ese panorama, el Estado tendría que destinar más recursos al financiamiento del sistema y a los subsidios. Aunque la abogada señaló que no es posible establecer desde ahora cuándo aumentaría el aporte del Presupuesto General de la Nación, debido a que depende de variables como el crecimiento económico, el mercado laboral y la evolución demográfica.
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¿La reforma pensional de 2027 solucionaría el problema?
La reforma pensional que comenzará a operar completamente desde el 1 de abril de 2027 contempla un sistema de pilares y fortalece mecanismos de solidaridad que son financiados por el Estado. Según Garzón, estas medidas reconocen parcialmente el cambio demográfico; sin embargo, "no solucionan de manera definitiva la presión que generará el envejecimiento de la población".
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Ahora bien, para evitar que esta situación tenga un impacto considerable, la abogada plantea que el país haga modificaciones paramétricas y adopte políticas laborales para ampliar la base de cotizantes. Entre las posibilidades está aumentar la edad de pensión y el número de semanas requeridas para acceder a la jubilación.
Por otro lado, recomienda aumentar el número de trabajadores formales, pues señala que esta medida permitiría que una mayor cantidad de afiliados cotizantes contribuya a incrementar los ingresos del sistema.
La caída de la natalidad, por tanto, dejaría de ser principalmente un asunto demográfico cuando las generaciones menos numerosas lleguen al mercado laboral. Será entonces cuando la menor cantidad de trabajadores y el aumento de adultos mayores puedan reflejarse directamente en las finanzas pensionales.