Un proyecto de ley tiene la intención de modificar los impuestos saludables que fueron aplicados a varios alimentos en el país, esto con el argumento de reducir el impacto que estas cargas tienen sobre los precios que pagan los colombianos.
La iniciativa es impulsada por los representantes a la Cámara Carol Borda, de Salvación Nacional, y Daniel Briceño, del Centro Democrático, quienes proponen revisar las tasas creadas durante la primera reforma tributaria del gobierno de Gustavo Petro.
Entre los productos mencionados en la discusión aparecen alimentos de consumo frecuente en los hogares colombianos, como cereales, galletas, salchichas, chorizo y leche en polvo. La propuesta pretende que estos productos tengan una menor carga impositiva y, con ello, se reduzca parte del costo para el consumidor.
¿Qué alimentos tendrían una reducción de impuestos?
Los promotores del proyecto señalan que los impuestos saludables terminaron teniendo un efecto sobre los productos que hacen parte del consumo habitual de los hogares.
Daniel Briceño cuestionó el propósito con el que fueron creadas estas cargas y afirmó: “Le metieron un cuento y un engaño a la gente en Colombia, y es que ellos iban a cuidar supuestamente la salud de la gente subiéndole impuestos al 21 % de todos los productos de la canasta familiar: cereales, galletas, salchichas, chorizo, leche en polvo y demás”.
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De acuerdo con lo expuesto por ambos congresistas, la modificación tiene la intención de que estos alimentos tengan una menor carga tributaria. Sin embargo, el texto no indica un nuevo precio para cada producto ni garantiza cuánto bajaría cada alimento en el caso de que la iniciativa se convierta en ley.
Alimentos que cuentan con impuestos saludables:
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Bebidas ultraprocesadas azucaradas (IBUA)
Aplica a bebidas no alcohólicas que contengan azúcares añadidos:
- Gaseosas y refrescos (carbonatados o no).
- Bebidas a base de malta (no alcohólicas o con menos de 0,5 % de alcohol).
- Jugos, néctares y refrescos de fruta con adición de azúcar.
- Bebidas energizantes e hidratantes de marcas comerciales.
- Tés, cafés y bebidas preparadas embotelladas o enlatadas con azúcar añadida.
- Jarabes, concentrados, polvos y mezclas para preparar refrescos o bebidas azucaradas.
Alimentos comestibles ultraprocesados
Aplica a productos procesados industrialmente que superen los topes definidos por la norma en sodio, azúcares o grasas saturadas:
Embutidos y derivados cárnicos
- Salchichas, chorizos, jamones, mortadelas y tocineta.
- Preparaciones y conservas industriales de carne, pollo, despojos o sangre.
Confitería y chocolates
- Chocolates de mesa con azúcar añadida, barras de chocolate y golosinas achocolatadas.
- Confitería sin cacao: caramelos, chicles, gomitas, mentas y chocmelos.
- Maní salado o confitado procesado industrialmente.
Panadería, galletería y repostería industrial
- Galletas dulces, rellenas o saladas con alto contenido de sodio o azúcar.
- Ponqués, tortas y pasteles empacados industrialmente.
- Mezclas y pastas preparadas para panadería y galletería.
Snacks y aperitivos
- Papas fritas, platanitos y chicharrones de bolsa procesados.
- Snacks extrudidos (pasabocas de maíz, rosquitas, extruidos de queso, etc.).
Postres, helados y salsas
- Helados comerciales (incluso los que contienen cacao).
- Salsas preparadas, aderezos, condimentos compuestos y mostazas comerciales (mayonesas, salsa de tomate, mostaza de frasco, etc.).
- Cereales para el desayuno empacados y endulzados.
¿Por qué se busca eliminar los impuestos saludables?
Los impuestos saludables fueron creados durante la primera reforma tributaria del gobierno de Petro con un propósito más allá del recaudo: la idea es promover cambios en los hábitos alimentarios y reducir posibles presiones sobre el sistema de salud.
Según los congresistas, ese objetivo no se cumplió y cuestionan el efecto económico que tuvieron las medidas.
Briceño sostuvo que los impuestos “al final ni cuidaron la salud ni lograron que fuera más eficiente el gasto”, y agregó que terminaron generando un impacto sobre los pequeños comerciantes.
El representante también señaló que cerca de un millón de familias dependen de tiendas, supermercados pequeños y panaderías, sectores que, según su planteamiento, estarían enfrentando las consecuencias de estas cargas.
Por ahora, la propuesta busca avanzar en el Congreso. Su eventual aprobación sería la que determine si los impuestos saludables cambian y qué productos quedarían cobijados por las nuevas condiciones.