La reciente elección y posterior desnombramiento de Carolina Soto de la presidencia de la Cámara Colombiana de la Infraestructura (CCI) ha desatado toda una polémica gremial.
Lejos de tratarse de una controversia menor en redes sociales, la caída de su nombramiento revela una profunda desconexión de comunicación interna, la molestia directa del Gobierno Nacional y una fractura de poder entre los pequeños y grandes constructores del país.
El origen del conflicto y la "terna del Gobierno"
La vacante en la presidencia de la CCI se produjo luego de que el presidente de la República, Abelardo de la Espriella, nombrara a la entonces presidenta del gremio, María Consuelo Araujo, como embajadora de Colombia en Washington.
De acuerdo a Ricardo Ospina, director del Servicio Informativo de Blu Radio, ante este escenario, el mandatario nacional propuso una terna de candidatas para que la junta directiva de la CCI las considerara: Tatiana Orozco; Natalia Abello, exministra de Transporte; y Sandra Gómez, expresidenta de Findeter (FIDU Previsora) y esposa del ministro de Justicia, Iván Cancino.
Este mensaje gubernamental fue transmitido por la presidenta saliente al nuevo presidente de la junta directiva de la CCI, Juan Carlos Saavedra, gerente de la pequeña firma Iseín Ingenieros Constructores.
Junto con estas opciones, el Ejecutivo dejó en claro que no vería con buenos ojos la elección de las otras dos integrantes de la terna previa, entre quienes se encontraba Carolina Soto.
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El "olvido" en la junta y una elección sorpresiva
Sin embargo, se conoció que Saavedra no transmitió la advertencia ni los nombres sugeridos por el Gobierno al resto de los miembros de la junta directiva.
En su lugar, Saavedra promovió la candidatura de Carolina Soto apoyándose en las pequeñas y medianas firmas de ingeniería, bajo el argumento de que Soto era una figura cercana al vicepresidente José Manuel Restrepo y a la administración actual.
Al no tener conocimiento de la postura del presidente De La Espriella, la junta directiva eligió formalmente a Carolina Soto a las 11:00 de la mañana, emitiendo de inmediato el comunicado oficial.
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La reacción del Ejecutivo y el ultimátum de los grandes constructores
La respuesta de la Casa de Nariño no se hizo esperar. El presidente Abelardo De La Espriella consideró la elección de Soto como una "afrenta personal" y contra su gobierno
Según se conoció, a través de llamadas de la ministra de Transporte, Elsa Noguera, se reclamó formalmente al gremio por haber ignorado las sugerencias del presidente de la República. Al enterarse de la situación real, la junta directiva le solicitó a Carolina Soto dar un paso al costado.
Lejos de ceder inmediatamente, Soto publicó un mensaje en sus redes sociales agradeciendo el nombramiento. Esto provocó la furia de los grandes constructores del país afiliados al gremio.
Firmas de la envergadura de Sacyr, Corficolombiana y Odinza notificaron que, de mantenerse el nombramiento de Carolina Soto, se retirarían definitivamente de la CCI.
Ante la presión de perder a sus miembros más influyentes, las pequeñas constructoras tuvieron que ceder. Carolina Soto finalmente envió una carta dejando en libertad a la junta directiva para tomar una nueva decisión.
Tras este revés, la CCI iniciará un nuevo proceso de selección para buscar el reemplazo definitivo de María Consuelo Araujo. Entre las opciones más probables, se contempla que la junta termine eligiendo a su nueva presidenta a partir de los tres nombres sugeridos originalmente por el presidente Abelardo De La Espriella.