El presidente de Fenalcarbón, Carlos Cante, pidió construir entre 600 y 800 megavatios (MW) de nueva generación térmica a carbón para garantizar el respaldo del sistema eléctrico colombiano durante el actual y los próximos fenómenos de El Niño. Durante la instalación de la Cumbre Colombiana del Carbón y Coque 2026, el dirigente advirtió que el país enfrenta un déficit de energía en firme superior al 5 %, es decir, de aquella que puede garantizarse incluso cuando escasean las lluvias.
A ese déficit se suma la dependencia del gas importado. "Estamos importando más del 30 % del gas que requiere Colombia para funcionar. Con un poco más de 1.600 megas, la generación térmica a carbón se ha convertido en la alternativa más confiable y costo-eficiente en época de estrés hídrico como las actuales, con un consumo máximo de 500.000 toneladas al mes", afirmó. En la entrevista, el dirigente insistió en que el gas importado es costosísimo y que está encareciendo la tarifa.
Publicidad
Esos 1.600 MW de las plantas térmicas a carbón representan cerca del 8 % de la capacidad instalada del país. Según Cante, en abril de 2024, en pleno fenómeno de El Niño, llegaron a cubrir entre el 18 % y el 20 % del consumo energético diario nacional. "Gracias al carbón, Colombia no se apagó en 2024, y entre todos haremos hasta lo imposible para que no se apague en 2026 y 2027. Pero necesitamos definir el futuro. Nuestro sistema requiere entre 600 y 800 megas de capacidad adicional térmica a carbón", sostuvo.
Según sus cálculos, las plantas nuevas, de tecnologías supercríticas con menores emisiones, cambiarían el panorama. "Tendríamos una capacidad de respaldo de como mínimo un 10 % adicional. En los próximos Niños ya no vamos a respaldar el 18 o el 20 % del consumo diario nacional, sino cerca del 30 %, cuando no tengamos lluvia ni capacidad en los embalses", explicó.
La inversión para esa capacidad rondaría los US$1.500 millones, y el gremio dice que necesita apoyo para financiarla. "Estamos hablando de la posibilidad de desarrollar entre 600 y 800 megas de nueva capacidad de generación térmica a carbón, que implica inversiones de alrededor de 1.500 millones de dólares, y sobre lo cual necesitamos que existan canales de financiación para poder desarrollar esas inversiones", señaló. Agregó que el sector está "listo para hacer parte de esa solución".
Para lograrlo, Cante propuso que las entidades públicas dejen de excluir al carbón de la financiación. "Hay que reconocer los carbones térmicos, sobre todo como minerales estratégicos, y borrar de la misión y visión de las entidades oficiales ese temita de que no financiamos minerales energéticos. Ahí es donde verdaderamente puede cambiar la visión de desarrollo del país", dijo. Explicó que el Gobierno trabaja en una regulación de minerales estratégicos que incluye al carbón térmico y al metalúrgico, y que los carbones también son la base para refinar minerales críticos como el tungsteno, el ferrocromo y el ferrosilicio.
Publicidad
El balance de la gestión del último gobierno
El presidente de Fenalcarbón hizo un recuento de lo que calificó como el "marchitamiento temprano" del sector durante el Gobierno anterior. "Todas las medidas que se tomaron durante los cuatro años del anterior gobierno se hicieron enarbolando las banderas de la supuesta transición, sin reparar en que se estaba llevando al sector al marchitamiento temprano", afirmó.
Publicidad
Entre esas medidas se refirió a la reducción de la deducibilidad de las regalías, a la sobretasa de renta y la aceleración del impuesto al carbono con la reforma tributaria de octubre de 2022, al intento de prohibir nuevos títulos mineros en el Plan Nacional de Desarrollo, a la creación de un impuesto a las ventas de carbón, al anticipo de renta, que pasó del 1,6 % al 4,5 % solo para el sector, a la prohibición de exportar a Israel y al cierre de Muelle 13, que movilizaba cerca de 1 millón de toneladas hacia el Pacífico.
Las cifras que presentó muestran el golpe. Según dijo Cante, la producción pasó de cerca de 68 millones de toneladas en 2022 a unos 51 millones en 2025. Además, los ingresos por exportaciones de carbón y coque cayeron de cerca de US12.000millonesamenosdeUS5.000 millones. Por otro lado, la carga movilizada desde el interior hacia los puertos bajó de 8,3 millones de toneladas en 2022 a 7,1 millones en 2025 y podría cerrar este año por debajo de 7 millones. También los viajes de camión pasaron de cerca de 250.000 al año a unos 200.000, y los fletes terrestres subieron cerca del 60 % en dos años en las principales rutas del interior hacia los puertos.
"Cuando un país pierde competitividad no pierde solamente una empresa, pierde empleo, pierde exportaciones, pierde divisas y pierde recursos para las regiones", dijo. Con las condiciones adecuadas, estima que el sector podría aportar al Estado más de $10 billones, frente a menos de $3,5 billones estimados para 2025. La capacidad productiva es de cerca de 92 millones de toneladas y hoy está subutilizada.
Publicidad
Disminución en el empleo y hornos de coquización
La caída de la industria se sintió en el empleo, sobre todo en la mediana y la pequeña minería. "Estas situaciones de persecución de la industria del carbón y el coque durante los últimos cuatro años contribuyeron a una reducción de las operaciones, sobre todo de la mediana y la pequeña minería en las regiones del interior, y eso, en toda la cadena, implicó una disminución de cerca de 25.000 empleos", afirmó.
Publicidad
Recuperarlos no será sencillo. "Después de que usted saca a unos trabajadores que llevan 10, 15, 20 años, muchos de ellos vuelven a sus regiones, y volverlos a enganchar, con toda la experiencia que tenían, está resultando bastante complicado", dijo. Eso afecta la cadena de suministro de las plantas de generación, que requieren 500.000 toneladas mensuales. El gremio cree que las expectativas de mayor producción exigen recuperar como mínimo esos 25.000 empleos.
En un inventario de hace algunos años, el país tenía cerca de 13.000 hornos de coquización. Norte de Santander, que, según recordó, tenía cerca de 5.000, fue una de las regiones más golpeadas, con cerca del 70 % de sus hornos cerrados. En Córdoba salieron como mínimo 1.000 empleados. Aunque ya se reactivan algunas plantas y operaciones mineras, la recuperación en Norte de Santander dependerá de la seguridad del departamento. Sobre este punto, el dirigente aseguró que se nota una disminución de la presión extorsiva sobre las compañías, gracias a una reorganización de las estructuras de seguimiento al crimen y a un nuevo enfoque de la Fuerza Pública.
Lo que Fenalcarbón pide al Gobierno
Publicidad
El gremio presentó tres solicitudes al Ejecutivo. La primera es el reequilibrio tributario. "No puede ser que nosotros tengamos una tasa efectiva de tributación superior al 80 %, con medidas tributarias que van y vienen y que además han acabado con la caja de las compañías. Cuando nos afectan la liquidez, no podemos funcionar", afirmó. La segunda es tener certeza sobre los costos logísticos del transporte terrestre, por donde se mueve la mayor parte de la carga hacia los puertos. La tercera es una estrategia de diplomacia comercial para llegar a los nuevos centros de consumo global.
Para el presidente de Fenalcarbón, la apuesta debe ser la combinación de fuentes y no la confrontación entre ellas. "La pregunta ya no debe ser qué fuente energética nos gusta más. La pregunta es qué combinación de recursos le permite a Colombia crecer, producir, exportar y garantizar bienestar a sus ciudadanos. Ese es el verdadero debate: es el momento de pasar de la ideología a la soberanía", dijo Carlos Cante.