El comercio en Colombia comienza a perder dinamismo y enciende las alarmas sobre el comportamiento de la economía en 2026. Así lo advierte la más reciente Bitácora Económica de Fenalco, que revela una desaceleración progresiva en las ventas y un entorno marcado por la incertidumbre y la presión inflacionaria.
De acuerdo con el informe, durante marzo el 66% de los empresarios reportó que sus ventas fueron iguales (38%) o inferiores (28%) frente al mismo mes de 2025. Solo un 34% indicó un aumento, lo que refleja un deterioro en la dinámica comercial.
El presidente de Fenalco, Jaime Alberto Cabal, señaló que las cifras son contundentes y muestran cómo el sector ha dejado atrás el crecimiento de dos dígitos que se registraba el año pasado.
A esto se suma el bajo cumplimiento de metas, pues solo el 15% de los empresarios logró superar sus presupuestos de ventas en el primer trimestre, mientras que un 26% no alcanzó ni el 80% de lo proyectado.
El informe también advierte que las expectativas del sector no son alentadoras. Solo el 30% de los comerciantes prevé una mejora en el corto plazo, mientras que el 70% anticipa estancamiento o un mayor deterioro.
Entre los factores que explican este panorama está la incertidumbre regulatoria, que ha llevado a muchos empresarios a frenar decisiones de inversión y operación. Además, el menor flujo de visitantes en centros comerciales se ha convertido en un indicador claro de la desaceleración del consumo, según Fenalco.
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A este escenario se suma el comportamiento de la inflación. Según datos del DANE, en marzo el costo de vida registró una variación mensual de 0,78% y una inflación anual de 5,56%, por encima de lo esperado. Los mayores incrementos se dieron en alimentos, servicios públicos, salud, restaurantes y comunicaciones, situación que impacta directamente el bolsillo de los colombianos y limita la capacidad de consumo según lo expuesto por la Federación.
Desde Fenalco advierten que la lucha contra la inflación no es solo un desafío técnico, sino también social, ya que cada incremento en los precios afecta el bienestar de los hogares y la estabilidad del aparato productivo.
Es por esto por lo que el gremio concluye que el país enfrenta un año económico complejo, con un comercio desacelerado y la necesidad de generar confianza para reactivar la inversión y el crecimiento.
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“La batalla contra la inflación no es solo técnica: es, sobre todo, social. Cada punto adicional en el costo de vida erosiona el bienestar de millones de hogares. Y cada señal de incertidumbre prolonga la cautela de quienes sostienen el tejido productivo del país”, concluyó Jaime Alberto Cabal, presidente de Fenalco.