El pasado 11 de abril se escribió un capítulo de oro en la historia de la música colombiano, pues nuevamente la música del país llegó al mítico escenario del Festival Coachella y de la mano de Morat, la banda bogotana que ha forjado un legado importante en muy pocos años hasta llegar a este punto.
Desde el escenario Gobi, la banda colombiana presentó un show en vivo definido por su solidez musical, su conexión con el público y una respuesta que trascendió el idioma. Allí, tocaron sus más grandes éxitos y rápidamente conectaron con el público, que vibró durante toda la presentación con sus mejores sencillos.
Para completa, la presentación tuvo de invitada a la icónica Paulina Rubio, quien tuvo gran conexión con los integrantes para hacer de esa noche una presentación histórica.
Uno de los instantes más memorables de la noche llegó con la interpretación de “No Se Va”, tema que fue construido en vivo de manera progresiva. Juan Pablo Villamil inició con las cuerdas, seguido por la batería de Martín Vargas, el bajo de Simón Vargas, hasta que Juan Pablo Isaza dio entrada al primer verso.
Este desarrollo no solo evidenció la solidez musical de la banda, sino que permitió que el público se integrara de manera orgánica. Para ese momento, la audiencia ya estaba completamente entregada. Como se percibió en el ambiente, “la gente se adueñó de la canción, convirtiéndola en uno de los momentos más envolventes de toda la presentación”.
Volverán a presentarse el próximo 18 de abril, día en el que esperan seguir validando su gran momento y su importancia a nivel internacional como representantes colombianos antes el mundo, llevando esta energía a más y diversos públicos.