Todo comenzó el 4 de octubre de 2015 en el municipio de El Retiro, Antioquia, cuando, según la investigación, el hoy condenado intentó asfixiar a la víctima con una bolsa plástica y posteriormente esta apareció en un río con múltiples lesiones.
Inicialmente, un juzgado de primera instancia había absuelto a Zuluaga Ossa al considerar que el testimonio de la víctima no era creíble y que no existían suficientes pruebas para demostrar el ataque. Sin embargo, el Tribunal Superior de Antioquia revocó esa decisión en 2021 y lo condenó a más de 13 años de prisión por intento de homicidio.
La defensa impugnó esa sentencia, pero la Corte Suprema respaldó la decisión del Tribunal al concluir que el relato de la víctima era coherente y estaba corroborado por pruebas médicas y testimonios.
El alto tribunal destacó que, aunque existían dudas sobre si la joven realmente estaba embarazada, esa circunstancia no desvirtúa la agresión. Por el contrario, la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema consideró que el conflicto por ese tema fue el detonante del ataque.
Además, la Corte determinó que las lesiones encontradas en el cuello, la cabeza y el cuerpo de la víctima son compatibles con una maniobra de asfixia y una posterior caída al río, lo que refuerza la hipótesis de un intento de homicidio.
El jalón de orejas de la Corte Suprema: señaló el alto tribunal en su fallo de casación que, en el sistema penal colombiano, una condena puede sustentarse incluso en el testimonio de una sola persona, siempre que este sea consistente y esté respaldado por otros elementos de prueba, como ocurrió en este caso.