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Estudio analizó cascos compartidos de apps: encontró hasta bacteria asociada con contaminación fecal

La investigadora insiste en que este resultado no demuestra que el casco transmita infecciones gastrointestinales.

Cascos compartidos en apps de transporte
Cascos compartidos en apps de transporte
Foto: Unsplash

Un casco compartido puede pasar por las manos y la cabeza de decenas de personas durante un mismo día y ese fue el punto de partida de una investigación de la Universidad Manuela Beltrán (UMB), que buscó establecer qué microorganismos permanecen en estos elementos utilizados por conductores de plataformas de transporte en motocicleta.

Los resultados mostraron que las 32 muestras evaluadas contenían algún tipo de microorganismo, aunque los investigadores aclaran que ese hallazgo no significa que todas las personas que utilicen un casco compartido vayan a desarrollar una enfermedad.

La posibilidad de una infección depende de factores como el tipo de microorganismo, la cantidad presente, el estado de salud del usuario y las condiciones de exposición.

¿Qué microorganismos puede tener un casco compartido?

La investigación identificó distintos tipos de microorganismos en los cascos analizados:

  • Microorganismos aerobios comunes: 90 % de las muestras (29 de 32 cascos).
  • Bacterias coliformes: 32 %.
  • Hongos: 37,5 %.
  • Levaduras: 59 %.
  • Escherichia coli (E. coli): detectada en una muestra.

Según los investigadores, los microorganismos aerobios hacen parte del ambiente y de la microbiota de la piel, por lo que su presencia no representa por sí sola un riesgo.

Sin embargo, algunas especies oportunistas podrían favorecer infecciones cuando existen heridas abiertas, dermatitis, acné inflamado o sistemas inmunológicos comprometidos.

Cascos compartidos en apps de transporte
Cascos compartidos en apps de transporte
Foto: suministrada a Blu Radio

¿Por qué llamó la atención la presencia de E. coli?

Aunque solo apareció en uno de los cascos analizados, la detección de E. coli fue uno de los hallazgos más relevantes del estudio porque esta bacteria suele utilizarse como indicador de contaminación de origen fecal.

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Diana Sandoval, experta en salud pública de la Universidad Manuela Beltrán, explicó que una posible vía de contaminación ocurre cuando una persona manipula el casco después de ir al baño sin realizar un adecuado lavado de manos.

Posteriormente, otro usuario podría tocar el acolchado interior y, sin lavarse las manos, llevar los microorganismos hacia la boca, los ojos o los alimentos.

La investigadora insiste en que este resultado no demuestra que el casco transmita infecciones gastrointestinales, sino que evidencia la importancia de mantener adecuados hábitos de higiene durante el uso compartido de estos elementos.

Lavado de manos
Lavado de manos
Foto: referencia, AFP

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La humedad también favorece la permanencia de microorganismos

El estudio señala que el interior del casco ofrece condiciones que pueden facilitar la permanencia de microorganismos debido a la acumulación de calor, humedad, sudor, grasa de la piel y residuos de cabello o cosméticos.

De acuerdo con la microbióloga Andrea Cortés, estos factores pueden favorecer la persistencia de hongos y levaduras, especialmente cuando los cascos permanecen húmedos entre un usuario y otro o no reciben limpieza y ventilación frecuentes.

En personas con problemas dermatológicos previos, como dermatitis seborreica, foliculitis, caspa o lesiones por acné, estas condiciones podrían contribuir al empeoramiento del cuadro clínico.

¿Qué recomiendan los investigadores?

A partir de los resultados, el equipo de la Universidad Manuela Beltrán recomienda adoptar medidas sencillas para reducir la exposición a microorganismos sin dejar de utilizar el casco, que sigue siendo el principal elemento de protección frente a un accidente de tránsito.

Entre las principales recomendaciones están:

  • Preferir un casco propio cuando sea posible.
  • Utilizar una cofia o barrera limpia si se emplea un casco compartido.
  • Verificar que el interior esté seco y limpio antes de usarlo.
  • Lavarse las manos al finalizar el recorrido, especialmente antes de tocarse la cara o consumir alimentos.
  • Para los conductores, limpiar y desinfectar periódicamente los cascos y permitir que se ventilen completamente antes de volver a utilizarlos.

Los investigadores también plantean que las plataformas y empresas de transporte podrían fortalecer protocolos de limpieza y promover el uso de cofias desechables para disminuir el contacto directo.

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