Llevar el carro al taller no siempre es la primera opción cuando aparece una señal de mantenimiento, ya que hay varios trabajos que el propio conductor puede hacer sin conocimientos avanzados de mecánica y que sirven para detectar a tiempo problemas que, si se ignoran, pueden terminar en una reparación.
La clave está en saber hasta dónde puede intervenir y cuándo es necesario dejar el vehículo en manos de un profesional. Estas son siete tareas sencillas que puede aprender a realizar por su cuenta.
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1. Revise las llantas antes de que aparezca una falla
Las llantas son uno de los componentes que el conductor puede revisar con mayor facilidad y no basta con comprobar si están desinfladas.
La presión debe medirse cuando estén frías y compararse con la recomendada por el fabricante, información que normalmente está en la etiqueta del vehículo o en el manual.
También hay que observar la superficie en busca de cortes, grietas, pinchazos, deformaciones o un desgaste que no sea uniforme. Si un extremo de la banda se desgasta mucho más rápido que el resto, puede existir un problema de alineación, suspensión o presión.
Los indicadores de desgaste ubicados en los canales de la llanta también permiten saber cuándo llegó el momento de reemplazarla. Una protuberancia en el costado requiere una revisión inmediata.
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2. No espere a que el limpiaparabrisas deje de funcionar
Las plumillas suelen ser fáciles de cambiar y, sin embargo, muchos conductores esperan hasta que estén completamente deterioradas.
Si dejan franjas en el parabrisas, saltan sobre el vidrio o producen demasiado ruido, es una señal de que probablemente llegó el momento de reemplazarlas. Unas plumillas en mal estado pueden convertirse en un problema de visibilidad cuando empieza a llover.
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El sistema de fijación no es igual en todos los vehículos, por lo que conviene seguir las instrucciones del repuesto antes de instalarlo.
3. Aprenda dónde están los puntos básicos del carro
Antes de tener una emergencia conviene saber dónde están elementos como la llanta de repuesto, el gato y la llave de ruedas.
Si el vehículo sufre un pinchazo, lo primero es buscar un lugar seguro, alejado del tráfico tanto como sea posible, activar las luces de parqueo y utilizar los elementos de señalización disponibles cuando corresponda.
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También hay que conocer los puntos específicos donde el fabricante permite colocar el gato. Nunca se debe trabajar debajo de un vehículo sostenido únicamente por este elemento.
En el caso de las llantas temporales, además, es necesario revisar sus restricciones de velocidad y distancia, porque están pensadas para permitir llegar a un lugar seguro o a un sitio de reparación.
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4. Controle lo que ocurre debajo del capó
No hace falta desmontar piezas para tener una idea básica del estado de algunos componentes.
El nivel del aceite puede comprobarse mediante la varilla en los vehículos que todavía utilizan este sistema. El carro debe estar sobre una superficie plana y el motor debe haberse enfriado o haber permanecido apagado unos minutos.
La varilla se retira, se limpia, se vuelve a introducir completamente y se saca otra vez para comprobar el nivel.
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Si hace falta aceite, debe utilizarse el tipo especificado por el fabricante y agregarse poco a poco, evitando sobrepasar el nivel máximo. En los vehículos que realizan esta medición electrónicamente, hay que seguir el procedimiento indicado en el manual.
El refrigerante también merece atención. Su depósito suele tener marcas de mínimo y máximo, pero solo debe revisarse con el motor frío. Abrir un sistema presurizado cuando está caliente puede provocar quemaduras.
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Si el nivel vuelve a bajar después de haberlo completado, no se trata simplemente de seguir agregando líquido: puede haber una fuga u otro problema que necesite diagnóstico.
5. Cambie los filtros que el fabricante permita reemplazar fácilmente
El filtro de aire del motor y el filtro del habitáculo son otros componentes cuyo reemplazo puede estar al alcance del propietario.
No todos los vehículos tienen el mismo procedimiento ni requieren el cambio en los mismos momentos. Por eso, antes de desmontar cualquier elemento, es necesario consultar el manual y seguir las instrucciones específicas del modelo.
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Esta es precisamente una de las tareas en las que conocer el vehículo evita desmontar piezas innecesariamente.
6. Compruebe las luces y la batería de 12 voltios
Una revisión rápida puede revelar problemas antes de que el conductor los descubra cuando ya está en la carretera.
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Conviene comprobar que funcionen los faros, las luces de freno, las direccionales y las demás luces exteriores. En los vehículos donde sea accesible, algunas bombillas también pueden ser reemplazadas por el propietario siguiendo el procedimiento correspondiente.
La batería de 12 voltios también puede revisarse visualmente para detectar corrosión evidente o conexiones que parezcan flojas.
7. No espere a que la llave deje de responder
La batería del control remoto o de la llave electrónica es otro elemento que algunos conductores pueden reemplazar sin acudir a un taller.
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El mecanismo para abrir la llave cambia según el vehículo, así que es necesario consultar las instrucciones correspondientes antes de hacerlo. Aunque se trata de una tarea pequeña, conocer el procedimiento puede evitar un inconveniente cuando la batería se agote.
¿Qué cosas del carro no debería reparar usted mismo?
Saber hacer mantenimiento básico también implica reconocer cuándo dejar de intervenir.
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Los trabajos relacionados con frenos, suspensión, componentes de distribución, sistemas de combustible, aire acondicionado y muchas fallas eléctricas pueden requerir herramientas y conocimientos especializados.
En los vehículos híbridos y eléctricos hay una precaución adicional por sus sistemas de alto voltaje. Estos componentes requieren procedimientos, herramientas y capacitación específicos, por lo que su intervención debe quedar, en general, en manos de técnicos preparados para trabajar con ellos.
Lo mismo ocurre cuando es necesario trabajar debajo del carro: un gato sirve para levantar el vehículo, pero no debe utilizarse como único soporte.