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Así era ‘La Tumba’, el tenebroso centro de torturas de Maduro en el centro de Caracas

Rosmit Mantilla, preso político durante dos años y medio, describe las celdas del SEBIN en una antigua bóveda bancaria, mientras la acusación en EE. UU. documenta torturas.

Ilustración de La Tumba, el centro de tortura en Caracas
Ilustración de La Tumba, el centro de tortura en Caracas
Elaboración con IA de La Tumba, ubicada debajo de la Torre Corporativa Metro de Caracas

El exdiputado venezolano Rosmit Mantilla, quien estuvo preso en El Helicoide y hoy vive exiliado en París, describió en Mañanas Blu cómo era ‘La Tumba’, un centro de detención del SEBIN en el centro de Caracas que, según relató, funcionaba en la bóveda de un antiguo banco. Mantilla aclaró que no estuvo recluido allí, pero que conoció el lugar por el testimonio de compañeros que sí pasaron por sus celdas.

La entrevista se dio un día después de que se conociera la acusación del Departamento de Justicia de Estados Unidos ante la Corte del Distrito Sur de Nueva York contra Nicolás Maduro, que recoge relatos de torturas a opositores venezolanos y a ciudadanos estadounidenses.

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Cómo era ‘La Tumba’ del SEBIN
Mantilla explicó que El Helicoide y La Tumba son sitios distintos. “El Helicoide es una estructura y la tumba quedaba en otra sede del SEBIN, en el centro de la ciudad, en un edificio que solía ser un banco”, dijo.

Según su testimonio, el inmueble fue desalojado y convertido en oficina de inteligencia, y la bóveda se transformó en siete celdas con control total del ambiente. Los detenidos eran sometidos, afirmó, a luz blanca permanente y a aire acondicionado “a temperaturas muy altas que quemaba la piel”.

“Yo no estuve ahí, pero varios de mis compañeros, Lorenzo, por ejemplo, estuvo en la tumba”, precisó. Según ese relato, los presos sabían que era de día porque escuchaban pasar los rieles del metro por encima de la bóveda. Mantilla aseguró que Miguel Rodríguez Torres, jefe del SEBIN cuando él estaba preso, fue “uno de los creadores de la tumba”.

Las torturas que presenció en El Helicoide
Mantilla fue capturado el 2 de mayo de 2014 y liberado en noviembre de 2016. Afirmó que durante ese tiempo nunca tuvo una audiencia justa ni acceso al expediente ni a las pruebas.

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Contó que fue el único de su grupo que no sufrió torturas físicas, sino psicológicas, pero que presenció las de otros: “Tuve que presenciar y ayudar a presos que amanecían en el piso, bañados en sangre producto de violaciones con objetos contundentes”. También habló de electrocuciones en los genitales, de personas encerradas en cajas y de uñas arrancadas con alicates. “Eso es sistemático, eso es política de Estado para el chavismo”, sostuvo.

Relató, además, que por la noche sacaban a los presos de sus celdas para torturarlos y que al amanecer los encontraban inconscientes o ensangrentados. Citó el caso de un preso común acusado del asesinato del diputado chavista Robert Serra, quien, según le contó, estuvo 14 días bajo tortura. Su testimonio no fue verificado de forma independiente en la entrevista.

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Sobre su propia situación, recordó que sufrió una infección estomacal que requirió una operación de emergencia, con agentes del SEBIN dentro del quirófano “tomándome fotos y grabándome”. Tras su liberación quedó con presentación periódica ante los tribunales, donde, según dijo, los jueces lo amenazaban con devolverlo a prisión.

La acusación en EE. UU. y la reacción de las víctimas
Ante la acusación estadounidense, Mantilla dijo que las víctimas sienten “sosiego” porque “se comienza a hacer justicia”, una justicia que, a su juicio, les ha negado hasta ahora la Corte Penal Internacional.

Según reportó el periodista de Blu Radio Juan Camilo Merlano, el documento recoge casos ya documentados por la Misión de Determinación de los Hechos de Naciones Unidas y suma relatos de ciudadanos estadounidenses identificados como Víctima 7, 8 y 9. Entre ellos figuran denuncias de privación de alimentos, inyecciones que causaban convulsiones, descargas eléctricas y golpizas que dejaron lesiones permanentes.

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Mantilla advirtió que la acusación omite a otros responsables. Señaló a Delcy Rodríguez, quien según él estuvo al frente del SEBIN entre 2018 y 2021, y planteó: “Habría que ver hasta dónde va a llegar la inmunidad que le ofrece Washington”.

“Un sistema que se construyó durante casi 30 años”
Consultado sobre quienes hoy piden clemencia para Maduro y su esposa, Cilia Flores, el exdiputado respondió que siente sosiego, pero también preocupación, porque el problema no termina con ellos. “Ellos simplemente fueron los últimos gerentes de esa desgracia, pero fueron 27 años de monstruosidades”, afirmó.
Mantilla mencionó a Diosdado Cabello, a quien calificó de “torturador”, y señaló que está acusado en Chile por el asesinato de Ronald Ojeda. “Todavía estamos en manos de criminales”, dijo, y agregó que ahora hay “un pequeño respiro”.

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Del Helicoide al exilio
Mantilla, activista por los derechos de la comunidad LGBTI y diputado desde 2015, salió de Venezuela en 2017 por la presión de las citaciones judiciales y los rumores de recaptura. Desde entonces trabaja en la defensa de los presos políticos.

Contó que en Europa tuvo que enfrentar “el romanticismo de la Revolución Bolivariana” y explicar que “no es un tema de izquierda y derecha, sino es un tema de derechos humanos”. Sobre sus excompañeros de prisión, dijo que algunos nunca lo superaron, mientras otros se dedican, como él, a contar “una y mil veces” lo que ocurre en Venezuela.

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