La tranquilidad de la zona arqueológica de Teotihuacán se vio truncada por un violento ataque que dejó un saldo de trece personas heridas, entre ellas tres colombianos. El incidente ocurrió cuando un hombre armado, posicionado a unos 45 metros de altura en una de las pirámides, comenzó a disparar indiscriminadamente contra los turistas.
Daniela Martínez, una colombiana de 24 años que se encontraba en el sitio, relató que la experiencia "empezó siendo un sueño, terminó siendo una pesadilla".
El caos en la Calle de los Muertos
Daniela Martínez se encontraba junto a su esposo y un grupo de turistas a punto de ingresar a la emblemática Calle de los Muertos cuando se desató el tiroteo. La confusión fue inmediata, pues el sonido de las detonaciones se perdía en el espacio abierto del lugar.
"Escuchamos el primer disparo, pero como es un lugar tan abierto, la verdad, lo último que pensamos es que fuera un disparo", explicó la joven, quien añadió que el pánico se apoderó de la multitud cuando los guías empezaron a recibir alertas por radio.
La instrucción de los guías fue clara pero desesperada: "Corran. Están disparando, corran".
Martínez describió una escena de absoluta desorientación donde las personas lloraban y corrían sin saber hacia dónde dirigirse debido a la falta de protocolos claros. "No sabía por dónde correr. Yo, por ejemplo, que soy un poquito despistada, no recordaba por dónde había entrado. Entonces, corrí hacia donde me daba el instinto y la verdad es que corrí mal", confesó, señalando la falta de señalización y puntos de encuentro en el sitio.
El estado de las víctimas colombianas
Entre los heridos se encuentran tres ciudadanos colombianos: dos mujeres y un niño de seis años. Según el embajador de Colombia en México, Fernando García Manosalva, las víctimas se encontraban en estado de shock tras el evento.
Sobre la salud de los connacionales, el embajador detalló que una de las mujeres presentaba un cuadro crítico pero estable, mientras que el menor había ingresado en condiciones graves.
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"Él tenía un diagnóstico eh que había ingresado al hospital, había ingresado al hospital en en grave en una condición grave, pero lograron estabilizarlos", informó el diplomático sobre el estado del pequeño.
El atacante, descrito como una persona posiblemente afectada de sus facultades mentales, lanzaba arengas relacionadas con la "defensa del patrimonio" indígena y parecía reaccionar violentamente ante los gritos de los turistas.
Controles de seguridad insuficientes
Uno de los puntos más críticos tras la tragedia ha sido la facilidad con la que el agresor ingresó el arma al recinto arqueológico. Daniela Martínez fue enfática al respecto: "No nos requisaron, no nos revisaron, no ni siquiera pidieron nuestros nombres... entramos como Pedro por nuestra casa como si nada".
Por su parte, el embajador García Manosalva coincidió en que los controles en Teotihuacán son "muy laxos", lo que facilitó que una persona armada accediera a las estructuras.
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Escuche aquí la entrevista: