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Escultora Doris Salcedo recrea el llanto de madres de inmigrantes ahogados

Cuarenta gotas por letra forman desde los nombres de algunas de las personas que se ahogaron en el Mediterráneo.

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BLU Radio. Referencia // Foto: El Espectador
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Del suelo del madrileño Palacio de Cristal del Retiro brotan desde las "lágrimas" de las madres que lloran las muertes de sus hijos en aguas del Mediterráneo. Gotas de agua que van formando los nombres de estas personas a las que la artista colombiana Doris Salcedo recuerda en su instalación "Palimpsesto".
 
Cuarenta gotas por letra forman desde los nombres de Mohamad Hussein o Mahmed Jebbenia, algunas de las personas que se ahogaron en el Mediterráneo y que Salcedo (Bogotá, 1958) vuelve a traer a la vida en esta obra de arte propuesta por el Museo Reina Sofía, y que se podrá visitar desde hoy hasta el 1 de abril en este palacio del Retiro.
 
"Es una obra que intenta llevar a cabo la tarea inmemorial del arte, que es nombrar. Y en este caso es darle nombre a la vida de los inmigrantes que han perdido la vida en el Mediterráneo", contó la colombiana sobre este trabajo, que surgió en su mente tras entrevistarse con madres que habían perdido a sus hijos.
 
Por eso, según reconoció, lo que hace con "Palimpsesto" es "ser fiel a este testimonio" marcado por el llanto.
 
Una instalación "frágil y delicada", como la calificó el director del Reina Sofía, Manuel Borja-Villel, y con cierto carácter efímero, ya que según salga el agua del suelo (la obra ha requerido de un complejo sistema hidráulico) aparecerá un nombre u otro.
 
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"Es un proyecto aparentemente sencillo -añadió Borja-Villel- pero tiene algo de monumental. Normalmente los monumentos son verticales y sirven para representar victorias, en cambio este es horizontal y hace un recorrido sobre los que no tienen nombre, territorio, sobre los que han desaparecido".
 
Por eso, según el director del museo, Salcedo logra hablar del "duelo" y "trabajar y reflejar" el dolor de los demás "sin utilizar el dolor de las víctimas".
 
En esta especie de lápidas en las que se ha convertido el suelo del Palacio de Cristal, según relató Salcedo, ha trabajado un equipo de 30 personas de distintas disciplinas sobre las que ella no sabe nada, como ingeniería hidráulica o arquitectura.
 
"Existe una complejidad técnica en la obra que se da desde un punto de vista paradójico, porque la mitad de ella es algo artesanal para lograr la sutileza que hace ver estos nombres con el brillo y el sentido que tienen", agregó.
 
Y es que el agua que les resucita, en este sentido, no es la "causante de nada", sino que señala "la forma trágica" en la que estos hombres, mujeres y niños han desaparecido.
 

 

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