La reciente crisis migratoria registrada en Ceuta debe entenderse como un fenómeno que combina factores fronterizos, jurídicos y geopolíticos, de acuerdo con la decana de la División de Derecho, Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad del Norte, Silvana Insignares, quien explicó que la situación evidencia las tensiones existentes entre el control de las fronteras y la protección internacional de los migrantes.
Durante una entrevista en Sala de Prensa Blu, la académica señaló que Ceuta y Melilla, aunque son provincias españolas, se encuentran ubicadas geográficamente en territorio africano, condición que las convierte en puntos estratégicos dentro de la dinámica migratoria hacia Europa.
"La crisis migratoria de Ceuta y Melilla debe entenderse como un fenómeno fronterizo, jurídico y geopolítico al mismo tiempo", afirmó Insignares. Añadió que la presión migratoria sobre estos territorios "es una prueba fehaciente de esa crisis que hay dentro de ese sistema europeo común de asilo", en referencia a las dificultades para armonizar la cooperación entre la Unión Europea y Marruecos con las obligaciones de protección internacional.
Cooperación y presión política
La experta indicó que el manejo de este fenómeno requiere cooperación entre los Estados y sostuvo que la migración también ha sido utilizada como un mecanismo de presión política. "La migración ha sido utilizada incluso desde un entorno de presión política", manifestó.
Según explicó, diversos acontecimientos recientes han contribuido a crear un escenario de tensión, entre ellos el nuevo reglamento migratorio aprobado por el Parlamento Europeo, el proceso de regularización impulsado por España y decisiones judiciales relacionadas con las denominadas devoluciones en caliente. "Todo eso ha sido como una especie de caldo de cultivo para detonar, en estricto sentido, la crisis que tenemos nosotros actualmente", expresó.
Al referirse al control fronterizo, Insignares indicó que "puede de pronto quedar en evidencia que el control en fronteras cedió", lo que facilita los movimientos masivos de personas cuando se presentan estampidas migratorias.
Publicidad
Una crisis con dimensión humanitaria
La profesora también enfatizó que quienes intentan ingresar a territorio europeo no provienen únicamente de Marruecos. Explicó que muchas personas llegan desde el sur de África, Argelia y otros territorios, utilizando a Marruecos como plataforma para acceder a Europa.
"La mayoría es, por ejemplo, jóvenes de una edad entre 14 y 24 años", indicó. Agregó que este grupo enfrenta falta de oportunidades laborales y educativas, además de la influencia de redes que incentivan la migración hacia territorio español.
Publicidad
Finalmente, Insignares insistió en que la situación trasciende el ámbito nacional. "Estamos hablando de una crisis humanitaria", afirmó, al señalar que la respuesta no puede recaer únicamente sobre España o la Unión Europea. En ese sentido, sostuvo que el desafío involucra a la comunidad internacional, al tiempo que reconoció que el Estado español enfrenta una sobrecarga institucional para atender una situación de esa magnitud.
Escuche la entrevista completa acá: