Una mujer resultó herida por un disparo mientras caminaba por un bosque cercano a una base militar en las inmediaciones de Riga, la capital de Letonia. El incidente ocurrió en marzo de 2026, durante unos ejercicios militares, y la investigación terminó con el cierre del caso por parte de la Policía Militar, que determinó que los hechos no constituían un delito.
La víctima recibió en la espalda un proyectil de calibre 5,56 milímetros cuando transitaba por una zona boscosa próxima al lugar donde se desarrollaban las maniobras. Tras conocerse lo ocurrido, el Ejército anunció que investigaría el suceso. Posteriormente, las actuaciones quedaron en manos de la Policía Militar.
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De acuerdo con los resultados de la investigación, el proyectil habría sido disparado desde una distancia considerable y habría impactado primero contra otro objeto antes de alcanzar a la mujer. Esta circunstancia apunta a la posibilidad de que la bala rebotara antes de herirla.
Pese a lo ocurrido, las autoridades decidieron archivar la causa al considerar que no existían elementos para calificar los hechos como una infracción penal. La resolución también cuestionó la gravedad de las lesiones sufridas por la afectada, una valoración que ella rechazó públicamente.
La víctima cuestiona el cierre de la investigación
La mujer manifestó su desacuerdo con la decisión de las autoridades y sostuvo que se encontraba fuera del recinto militar cuando recibió el disparo. Según su relato, caminaba hacia la playa y no había ingresado en las instalaciones donde se realizaban los entrenamientos.
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La afectada también aseguró que continúa experimentando dolores en la espalda y en una pierna desde el incidente. Además, señaló que necesita medicamentos para tratar las molestias que persisten después de resultar herida.
Ante el archivo de las actuaciones, el abogado de la mujer presentó un recurso contra la resolución de la Policía Militar. La defensa pretende que se revise la decisión y prevé reclamar, como mínimo, una compensación económica por las consecuencias del episodio.
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El caso vuelve a poner el foco sobre los riesgos que pueden afectar a la población civil cuando se desarrollan actividades de entrenamiento militar cerca de zonas transitadas por particulares. Sin embargo, la información disponible sobre este incidente no establece de forma concluyente las circunstancias exactas en las que se produjo el disparo ni identifica a la persona que accionó el arma.
Otros incidentes durante entrenamientos militares
El episodio de Riga no es el único accidente registrado durante prácticas militares recientes en Europa. A finales de septiembre de 2026, cuatro militares italianos resultaron heridos durante ejercicios de tiro en la base de Adazi, también en Letonia, según la información difundida sobre el suceso.
En otro incidente ocurrido en Bélgica, cinco paracaidistas quedaron atrapados en las copas de varios árboles durante unas maniobras y sufrieron lesiones.
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Estos casos corresponden a circunstancias diferentes, pero reflejan los incidentes que pueden producirse durante actividades de preparación militar. En el caso de la mujer herida cerca de Riga, la controversia continúa centrada en la decisión de archivar la investigación y en la reclamación presentada por su representación legal.