El segundo terremoto de magnitud 7,6 que sacudió el norte de Venezuela el 24 de junio de 2026 tuvo características que lo diferenciaron de otros grandes movimientos telúricos. Una investigación identificó dos fenómenos que ayudan a explicar su comportamiento: la ruptura consecutiva de dos sistemas de fallas y una propagación a velocidades supersísmicas.
El trabajo fue desarrollado por investigadores del Centro Sismológico Nacional (CSN) de Chile. El equipo analizó los registros de movimiento del suelo, las observaciones satelitales y diferentes modelos sismológicos para reconstruir cómo se produjo el evento.
Publicidad
Se trata de la primera publicación científica centrada en la caracterización física de este terremoto, un análisis que permitió identificar la complejidad de la ruptura y sus implicaciones para la evaluación del riesgo sísmico.
¿Por qué el terremoto de Venezuela duró 70 segundos?
Uno de los principales hallazgos fue que el movimiento no se originó ni se desarrolló sobre una única falla. Los investigadores identificaron un proceso denominado ruptura multifalla, en el que la fractura comenzó en el sistema continental de Boconó y posteriormente se extendió hasta la falla submarina de San Sebastián.
Esta conexión entre las dos estructuras tectónicas hizo que la ruptura se prolongara durante aproximadamente 70 segundos. El tiempo es casi el doble de lo que predicen las estimaciones habituales para un terremoto de esa magnitud, de acuerdo con las leyes de escala utilizadas en sismología.
Publicidad
Los modelos de deformación de la superficie, obtenidos mediante imágenes satelitales, respaldaron la existencia de los dos segmentos involucrados. Además, el análisis permitió establecer que no fueron dos terremotos independientes, sino un único evento cuya ruptura avanzó de una falla a otra.
¿Qué significa que el terremoto alcanzará velocidades supersísmicas?
Publicidad
El segundo descubrimiento estuvo relacionado con la velocidad a la que avanzó la fractura en la falla submarina de San Sebastián.
Los investigadores encontraron que la ruptura alcanzó velocidades de hasta 5,5 kilómetros por segundo, equivalentes a unos 19.800 kilómetros por hora. Este fenómeno se conoce como propagación supersísmica y ocurre cuando la fractura avanza más rápido que las ondas de corte generadas por el propio terremoto.
El comportamiento produce un frente de onda de choque, comparable con el fenómeno que ocurre cuando un avión supera la velocidad del sonido. En el caso venezolano, esta condición contribuyó a explicar la intensidad del movimiento del suelo y los daños registrados en las zonas afectadas.
Publicidad
El análisis de registros sísmicos y de redes de observación ubicadas en Alaska, Europa y el oeste de Estados Unidos permitió respaldar este hallazgo.
¿Qué implicaciones tiene este descubrimiento para la seguridad de las construcciones?
Publicidad
Según el estudio, analizar cada falla por separado puede llevar a subestimar la magnitud de los terremotos. Por eso, los científicos destacaron la importancia de considerar estos escenarios en el diseño de infraestructura, especialmente en edificios de gran altura y puentes, que pueden experimentar inestabilidad ante movimientos prolongados y fuertes impulsos de velocidad.