La ciudad de Belfast y poblaciones vecinas del norte de Irlanda viven este miércoles la segunda noche consecutiva de disturbios protagonizados por jóvenes, en protesta por el apuñalamiento el lunes de una persona a manos de un inmigrante sudanés que está detenido.
Según los medios británicos e irlandeses con presencia en Belfast, la policía ya ha utilizado cañones de agua para dispersar a los manifestantes en Sandyknowes, en las afuera de Belfast, después de que se congregaran unas 200 personas y lanzaran piedras y botellas contra la policía que trataba de contenerlos.
Un camión de limpieza también resultó incendiado.
El portal Belfast Live asegura que la multitud que se enfrentó a la policía trataba de llegar con intención hostil al Hotel Chimney Court, lugar donde suelen alojarse los inmigrantes a la espera de que se resuelva su solicitud de asilo político.
La Policía de Irlanda del Norte (PSNI, en inglés) ya había alertado horas antes de que se han compartido datos de contacto y señalado viviendas donde habitan inmigrantes, incitando a nuevas protestas, tras haber recibido llamadas de familias, propietarios, vecinos y otros miembros de la comunidad local "que están angustiados como consecuencia de esta actividad irresponsable".
También en Glengormley la policía utilizó cañones de agua, según la BBC.
Otro lugar donde se reprodujeron los desórdenes fue en Newtownabbey, donde grupos de jóvenes encapuchados y vestidos de negro lanzaron todo tipo de objetos a la policía que había levantado una barrera para impedirles el paso
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Las ciudades de Derry y Stormont también fueron escenario de protestas y desórdenes, con neumáticos quemados en las calles en varios puntos.
Sin embargo, no se han reproducido hasta el momento las escenas de vandalismo de la noche del martes, cuando los manifestantes -al igual que hoy, mayoritariamente jóvenes encapuchados- quemaron varios domicilios sociales donde suele acogerse a inmigrantes, obligando a varias familias a abandonarlos rápido.
En previsión de lo que podría suceder, numerosos comercios en la provincia cerraron sus puertas antes de tiempo, algunas empresas recomendaron hoy el teletrabajo y también los servicios de transporte público cancelaron hoy a partir de cierta hora varias líneas de tren y autobús.
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Todos estos incidentes responden a la ira desatada por el ataque a puñaladas de un refugiado sudanés, por motivos aún desconocidos, contra un residente local de Belfast, que perdió un ojo y quedó malherido, en un incidente producido en la noche del lunes y grabado con teléfonos móviles.
Aquellas imágenes provocaron una avalancha de comentarios de odio en las redes sociales y de llamamientos a manifestarse en las calles de Belfast, comentarios azuzados por agitadores ultraderechistas como Tommy Robinson o el magnate tecnológico Elon Musk desde Estados Unidos.
Precisamente para frenar esta avalancha de odio racial, hoy la familia del hombre agredido el pasado lunes emitió un comunicado para pedir al público que se manifieste pacíficamente y sin causar altercados.