El Air Force One despegó este viernes de Pekín con el presidente estadounidense, Donald Trump, a bordo, poniendo fin así a una visita de Estado de menos de 48 horas a China, la segunda que realiza al país asiático desde 2017.
El ministro chino de Exteriores, Wang Yi, acudió al aeropuerto para despedir al mandatario estadounidense, quien mantuvo durante su estancia dos reuniones con su homólogo chino, Xi Jinping, centradas en comercio, Taiwán, tecnología e Irán.
La despedida tuvo un formato similar al de la llegada del miércoles por la noche, con una alfombra roja flanqueada por soldados y un grupo de jóvenes uniformados que portaban pequeñas banderas de China y Estados Unidos.
Trump se despidió de las autoridades chinas y estadounidenses presentes en la pista y, después de subir las escaleras del Air Force One, se giró para hacer su característico gesto con el puño cerrado antes de entrar en la aeronave.
Antes de abandonar Pekín, Trump mantuvo este viernes una reunión en formato reducido con Xi en Zhongnanhai, el complejo situado junto a la Ciudad Prohibida y en el que reside la cúpula dirigente del Partido Comunista Chino (PCCh), donde, según la agencia estatal Xinhua, calificó su visita de "muy exitosa" e "inolvidable".
De acuerdo con el comunicado chino, el mandatario estadounidense afirmó que ambas partes alcanzaron "una serie de consensos importantes", lograron "múltiples acuerdos" y resolvieron "no pocos problemas".
Xi, por su parte, calificó la visita de "histórica" y "emblemática", y sostuvo que ambos líderes fijaron una nueva orientación para la relación bilateral como una "relación de estabilidad estratégica constructiva China-EE. UU.", llamada, según Pekín, a guiar los vínculos durante los próximos "tres años o más".
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La jornada central de la visita tuvo lugar el jueves, cuando Xi recibió a Trump con honores en el Gran Palacio del Pueblo, donde ambos mantuvieron una reunión de más de dos horas antes de visitar juntos el Templo del Cielo y asistir a un banquete de Estado.
En ese primer encuentro, Xi advirtió sobre el riesgo de "choque" o incluso "conflicto" si se gestiona mal la cuestión de Taiwán y defendió que "no hay ganadores" en una guerra comercial, mientras que Trump subrayó su buena relación personal con el líder chino.