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Ucranianos relatan el hambre y el terror que vivieron bajo ocupación rusa: “Algunos comían perros”

Habitantes de Oleshki, ciudad ucraniana ocupada por Rusia, relataron el hambre extrema, las explosiones y el peligro de las minas que enfrentaron antes de ser evacuados en una operación humanitaria.

"La comida explotaba": desgarrador relato de habitantes de Oleshki tras ser evacuados
Imagen de referencia que muestra a personas envueltas en banderas de Ucrania abrazándose
Foto: AFP

"Algunos comían perros" y muchos "hierba". Tras haber sido evacuados de Oleshki, una ciudad ocupada por Rusia, varios habitantes contaron a la AFP el hambre que pasaron y el espanto de vivir con las carreteras sembradas de minas.

Pudieron abandonar la ciudad, situada en la línea del frente en la región de Jersón, en el sur del país, gracias a una operación humanitaria llevada a cabo conjuntamente por Kiev y Moscú y a una tregua excepcional entre ambas partes, anunciada por la primera dama estadounidense, Melania Trump.

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"Mucha gente comía hierba. Algunos incluso comían perros", contó a la AFP Valera, un hombre de 29 años evacuado el sábado con el convoy humanitario en la región de Chernígov. Cuenta que la situación se ha deteriorado sobre todo este año.

"Empezaron a bombardear esta zona intensamente. Minaron las carreteras. La comida explotaba. La gente explotaba. Y después de eso, todas las tiendas cerraron, y se acabó".

Algunos "se arriesgaron y caminaron hasta (la ciudad de) Radensk. Lo consiguieron. Pero, claro, los precios allí... ¡mamma mia! Los precios eran una pesadilla", continúa. "Había montones de cadáveres en las carreteras, montones de coches. En fin, fue brutal. Aterrador", dijo.

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Iván, de 70 años, también se "las arregló" con un huerto. "Cultivábamos allí todo lo que necesitábamos (...) Lo compartíamos con los vecinos", relata. Los más audaces recorrían, arriesgando la vida, el largo trayecto plagado de minas hacia la ciudad de Radensk.

"Tenemos esos especialistas, chicos que desminaban ellos mismos (...) Conducían sus coches y quedaban atrapados en las explosiones. Mi primo perdió cuatro vehículos. Pero siguieron conduciendo", contó. "¿Qué otra cosa se podía hacer? ¿Morir de hambre?", se preguntó.

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En la región de Cherníhiv, en el norte, un periodista de la AFP vio el sábado a los habitantes evacuados bajar de los autobuses, con los hombros cubiertos por una bandera ucraniana. Se abrazaban muy emocionados a sus seres queridos.

Entre ellos estaba Ielyzaveta Palii, de 19 años, quien pudo por fin reunirse con su padre, a quien no había visto desde "finales de enero de 2024", cuando se marchó de Oleshki con su madre y su hermana.

"Pensábamos que duraría un mes o dos como mucho y que volveríamos. Por desgracia, han pasado dos años", declaró a la AFP mientras esperaba la llegada de su padre."Es una bendición, llevaba mucho tiempo esperando esto", declaró este último tras reunirse con su familia. "Ya no hay vida allí. Llevamos casi un año sin comida", afirmó.

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Ni Moscú ni Kiev han precisado el número de personas evacuadas de esta localidad, que, según las estimaciones ucranianas, contaba antes de la tregua con unos 2.000 habitantes de los 24.000 que tenía antes de la guerra. Algunos han optado por quedarse a pesar de la posibilidad de que se reanuden los combates.

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