La principal advertencia de los expertos del sector energético es contundente: Colombia podría enfrentar entre 2026 y 2027 un déficit de energía equivalente al consumo de una ciudad como Medellín o Cali, lo que aumentaría significativamente el riesgo de racionamiento o incluso de un apagón.
De acuerdo con estimaciones técnicas, el faltante de energía firme pasaría de 1.97 teravatios hora (TWh) entre 2025 y 2026 a cerca de 3.9 TWh entre 2026 y 2027. Esto representa el abastecimiento de cerca de dos millones de usuarios.
La preocupación radica en que el país no ha incorporado nueva capacidad de generación al ritmo que crece la demanda. Mientras el consumo de energía aumenta por el crecimiento poblacional, la actividad industrial y la electrificación, la expansión del sistema se ha visto frenada por retrasos regulatorios, dificultades de licenciamiento e incertidumbre jurídica.
A este panorama se suma la alta dependencia de los embalses, que actualmente aportan cerca del 58 % de la energía del país. Si se presenta un fenómeno de El Niño fuerte o muy fuerte, como lo anticipan los pronósticos climáticos, la reducción de lluvias podría afectar los niveles de almacenamiento y poner mayor presión sobre las plantas térmicas.
Sin embargo, los expertos advierten que Colombia tampoco fortaleció esa capacidad de respaldo. En los últimos años no se construyeron nuevas plantas térmicas de gran escala, no avanzaron grandes proyectos hidroeléctricos y persisten retrasos en la línea Colectora, clave para conectar los parques eólicos y solares de La Guajira al Sistema Interconectado Nacional.
Además, el sector enfrenta una deuda cercana a los 6.9 billones de pesos con distribuidoras y comercializadoras, lo que limita la capacidad de inversión y respuesta ante contingencias.
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Las alertas no son nuevas. Desde 2023, representantes del sector venían advirtiendo que el periodo más crítico para el abastecimiento sería justamente entre 2026 y 2027. Hoy, con el tiempo en contra y sin nuevas fuentes de generación listas para entrar en operación, el margen de reacción es cada vez menor.
La advertencia de los expertos es clara: si no se adoptan medidas urgentes para fortalecer la seguridad energética, el país podría enfrentar una situación que impactaría no solo a los hogares, sino también a la industria, el comercio y la economía en general.