Muchas empresas en Colombia han optado por utilizar carpas y cubiertas livianas de bajo costo a la hora de cubrir más rápido las necesidades de operación, así como ampliar zonas comerciales o cubrir espacios de eventos. Sin embargo, lo que puede ser una manera de bajar gastos, en varios casos, también se convierte en una presión silenciosa sobre la rentabilidad del negocio.
Según un reciente análisis del sector, se identifican fallas estructurales, deterioro prematuro y hasta reemplazos anticipados en este tipo de soluciones cuando no están adaptadas a las condiciones climáticas del país.
Bajo costo en carpas pone en jaque rentabilidad de empresas
El problema, según expertos, no está únicamente en el precio. En Colombia, la alta radiación solar, las lluvias intensas y la humedad constante exigen materiales y diseños específicos. Cuando esas variables no se tienen en cuenta, empiezan a aparecer deformaciones, pérdida de tensión en las membranas y daños que obligan a reparaciones o sustituciones mucho antes de lo previsto.
Ese desgaste anticipado termina convirtiéndose en un gasto acumulado. A los costos de mantenimiento se suman paradas operativas, ajustes de instalación y, en algunos casos, la necesidad de desmontar completamente la estructura para volver a empezar.
Empresas enfrentan sobrecostos por carpas económicas
Desde el sector, la advertencia es clara: el valor inicial puede resultar engañoso. Arturo Molina, CEO de Unicarpas, explicó que muchas carpas importadas de bajo precio llegan sin respaldo técnico, sin garantías suficientes y sin adaptación a normas locales, lo que al final traslada toda la carga económica a las empresas. “En varios casos, las compañías terminan asumiendo completamente las correcciones, elevando el costo total de la inversión”, señaló.
El golpe se siente con más fuerza en pequeñas y medianas empresas. Restaurantes, escenarios deportivos, zonas comerciales al aire libre y espacios de eventos dependen de estas estructuras para operar con normalidad. Cuando una carpa falla por lluvia o por exposición al sol, no solo aparece un gasto adicional: también se afecta directamente el ingreso diario.
Carpas y cubiertas livianas elevan costos operativos
El contexto resulta aún más relevante porque la demanda por espacios cubiertos flexibles sigue creciendo en sectores gastronómicos, deportivos y de entretenimiento. Frente a ese panorama, el mercado empieza a mostrar un cambio.
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Brenda Molina, CEO de Carpas Ferrari, aseguró que los inversionistas están migrando hacia estructuras pensadas para las condiciones locales, con materiales certificados y soporte técnico directo. La apuesta, explicó, apunta a reducir riesgos y estabilizar costos en el mediano plazo.
En ese escenario, la discusión ya no pasa solo por cuánto cuesta instalar una carpa. El verdadero cálculo, hoy, está en cuánto cuesta mantenerla operando sin afectar la continuidad del negocio. En tiempos de márgenes ajustados, una estructura barata puede terminar saliendo mucho más cara.