En el municipio de Cereté, departamento de Córdoba, el Gobierno dio un paso clave en la recuperación de tierras y ecosistemas estratégicos. La Agencia Nacional de Tierras anunció la recuperación de 188 hectáreas ubicadas en inmediaciones de la Ciénaga de Corralito, predios que durante años estuvieron en manos de estructuras criminales vinculadas a alias “Don Mario” y alias “Fritanga”.
Los terrenos, conocidos como Lote 1 y Lote 2 y ubicados en la vereda Los Venados, atraviesan este importante ecosistema del Bajo Sinú. Según las autoridades, permanecían bajo control de organizaciones ilegales que restringieron el acceso a campesinos y pescadores, generando amenazas, desplazamientos e incluso muertes, que se extendieron por mas de 40 años.
La recuperación se enmarca dentro de la estrategia “Misión Córdoba”, impulsada por el gobierno del presidente Gustavo Petro, que apunta a intervenir 50.000 hectáreas de ciénagas en la región. El objetivo no solo apunta en devolverle las tierras a estas comunidades rurales, sino también a la mitigación de riesgos por inundaciones y al ordenamiento territorial alrededor del agua.
Durante el proceso, las autoridades identificaron que los predios estaban asociados a la Sociedad Agropecuaria Hato Santa María Ltda., incluida en la denominada Lista Clinton por sus vínculos con la red criminal de Daniel Rendón Herrera y su representante legal, Camilo Torres Martínez. Estas conexiones evidenciaron el uso de la tierra como instrumento de control ilegal sobre recursos naturales y comunidades.
Tras la recuperación, las hectáreas fueron entregadas a organizaciones campesinas como ASOPISSICO, ASOPARCER y ASOPARCICO, integradas por familias afectadas por inundaciones en Córdoba. Para muchos de sus miembros, este proceso representa una reparación histórica. Neris León, una de las beneficiarias, expresó que “por fin podemos decir esta tierra sí es mía”, luego de perder sus cultivos de plátano, yuca, arroz y maíz a causa de las lluvias.
En paralelo a estas entregas de tierras, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible y la Agencia Nacional de Tierras iniciaron labores para restaurar el equilibrio hídrico de la ciénaga. Esto incluyó la remoción de jarillones ilegales que durante años bloquearon el flujo natural del agua entre el río Sinú y el sistema de humedales.
La ministra encargada de Ambiente, Irene Vélez Torres, explicó que “durante décadas se levantaron barreras que interrumpieron el flujo natural entre el río Sinú y la ciénaga”, lo que afectó tanto el ecosistema como las condiciones de vida de las comunidades. En ese sentido, destacó que estas acciones buscan “devolverle al agua su espacio natural y garantizar a los campesinos el acceso a las ciénagas”.
Por su parte, el director de la Agencia Nacional de Tierras, Juan Felipe Harman, subrayó que el proceso permitió resolver disputas históricas. “Tras más de 40 años de conflictos por el uso de este cuerpo de agua, hoy se logra recuperar el acceso a este espacio fundamental para la vida de las comunidades rurales”.
Además, el alto funcionario insistió: “Aquí la pelea nunca ha sido contra el campesino trabajador, sino contra quienes se han robado la tierra de manera sistemática en Colombia”.
Las obras incluyeron la apertura de un jarillón de aproximadamente 1,2 kilómetros, lo que permitió restablecer el flujo hídrico sin generar afectaciones a las poblaciones cercanas. Con ello, se espera recuperar la funcionalidad ecológica del ecosistema y reactivar actividades tradicionales como la pesca.
Este caso refleja un enfoque integral que combina justicia agraria, restauración ambiental y desarrollo social. La recuperación de la Ciénaga de Corralito en Cereté por parte del Gobierno actual no solo devuelve tierras a quienes históricamente las reclamaron, sino que también busca reconstruir una relación sostenible entre las comunidades y el agua.