El nuevo gobierno tendrá el reto de tender puentes en el Congreso de la República para poder sacar adelante sus iniciativas. Aunque Salvación Nacional le dio el aval desde el inicio de la campaña al ahora presidente electo, Abelardo De La Espriella, y tiene cuatro curules, el Ejecutivo deberá generar acercamientos con partidos tradicionales en aras de la gobernabilidad.
Este punto políticamente será interesante porque De la Espriella ha aceptado el respaldo ciudadano, pero ha mantenido distancia de los partidos por los señalamientos contra algunas figuras. Sin embargo, los proyectos de ley se aprueban por consenso y necesitará los votos en un escenario donde la coalición de izquierda, desde el 20 de julio en oposición, tendrá fuerza, porque solo el Pacto Histórico en el Senado tendrá 26 escaños.
El Centro Democrático será uno de los partidos de Gobierno. Además del respaldo en la contienda electoral, la colectividad que dirige el expresidente Álvaro Uribe dejó claro que se identifica con el plan de gobierno de Abelardo.
“Estamos convencidos de que, con la seguridad como valor democrático, el emprendimiento y la confianza inversionista, la cohesión social como mecanismo para atender a los compatriotas más necesitados y un Estado pequeño, con bajos impuestos y transparente, vamos a reconstruir a Colombia”, resalta el CD.
Ante este anuncio de búsqueda de una alianza, analicemos qué partidos se sumarían y cómo quedarían las cuentas, hipotéticamente. En el Senado, el Centro Democrático tiene 17 curules; La U, 9; Cambio Radical, 7; Ahora Colombia, 5; y Salvación Nacional, 4. Sumaría 42 si todos apoyan.
También se sumaría el Partido Conservador, pero ahí hay una controversia. Aunque el presidente del partido, Efraín Cepeda, se identifica con las propuestas de De la Espriella y lo anunció antes de la segunda vuelta, entre los 10 senadores electos por el conservatismo hay algunos que han votado y defendido proyectos que van contra esas ideas y apoyaron las propuestas del presidente Gustavo Petro, como Daniel Restrepo Carmona, a quien algunos consideran el heredero de la curul del exalcalde de Itagüí, Carlos Andrés Trujillo. También está en duda Liliana Benavides y sobre Wadith Manzur hay un debate jurídico, porque quizás ni podrá asumir la curul como senador al estar en prisión preventiva por el escándalo de presuntos contratos que dio la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo (UNGRD) por intermediación suya y de otros congresistas.
Con todo este panorama, el Partido Liberal, que es aún más mixto que el Conservador, tiene 13 senadores. Al menos cinco no estarían en la línea del nuevo mandatario. Por su parte, Alianza Verde tiene 10, pero máximo dos apoyarían al presidente electo. Es decir, los liberales definirán gran parte de la balanza.
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En la oposición, además de algunos liberales y verdes, está claro que estarán los 26 del Pacto Histórico, incluyendo la curul de Iván Cepeda, más los dos indígenas.
Pero la legislatura está por comenzar y, como dice la trillada frase, la política es dinámica: pueden producirse sorpresas. El Centro Democrático se propone, con compromisarios y voceros del Senado y la Cámara de Representantes, buscar una coalición que responda a una “agenda legislativa conciliada con el nuevo gobierno y otras bancadas cercanas, que contribuya a solucionar los problemas de los colombianos”.
Además de ese apoyo, también tendrá gran importancia en las negociaciones quien sea el ministro del Interior, porque no solo es la batalla en el Senado. En la Cámara de Representantes los sectores opositores serían más y la diversidad es mayor, de acuerdo con cada región y según las alianzas políticas locales que tienen los congresistas.