El presidente Abelardo De La Espriella respondió a la polémica que generaron las imágenes en las que aparece portando un arma durante sus recorridos junto a la fuerza pública en Santa Marta. El mandatario fue consultado directamente por las críticas a su decisión de llevar una pistola mientras acompañaba los operativos de seguridad y respondió con una frase corta.
La declaración se produjo durante su visita a Santa Marta, donde el presidente participó en un consejo de seguridad y posteriormente acompañó patrullajes de la Policía en sectores como Cristo Rey y La Gaira. En las imágenes difundidas se observa al mandatario junto a sus escoltas y miembros de la fuerza pública, en algunos momentos con chaleco antibalas y un arma en la cintura.
Precisamente, esa imagen generó cuestionamientos sobre la necesidad y pertinencia de que el jefe de Estado porte un arma durante este tipo de procedimientos.
“Que sigan criticando, que eso me impulsa”
La pregunta fue directa: “Presidente, a los que lo critican por andar con pistola en los operativos, ¿qué les dice?”.
La respuesta de De La Espriella también fue contundente y no estuvo acompañada de una explicación adicional sobre el porte del arma: “Que sigan criticando, que eso me impulsa”.
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El mandatario respondió mientras se acercaba a los periodistas que estaban en el lugar. La reacción fue descrita además como breve, acompañada de un gesto con el que transmitió que no prestaría mayor atención a los cuestionamientos.
Las imágenes que generaron la polémica
La controversia surgió luego de que De La Espriella fuera visto durante los patrullajes en Santa Marta portando un arma al cinto. El mandatario había llegado a la ciudad en medio de una situación de orden público en Santa Marta, el paro armado decretado por integrantes de Los Pachenca o de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada.
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Durante una de sus visitas, además de participar en el consejo de seguridad, decidió acompañar a la Policía en recorridos por diferentes sectores de la ciudad.
Las escenas abrieron una discusión sobre el papel del presidente en los operativos, pues varios cuestionamientos partieron de que, aunque el mandatario es el comandante de las Fuerzas Militares y de la Policía, es un civil y cuenta con un cuerpo de seguridad encargado de su protección.
Hay que recordar que el presidente no participa directamente en la primera línea de las operaciones ofensivas contra los grupos ilegales, por lo que los cuestionamientos también estuvieron enfocados en la necesidad de portar un arma durante los recorridos.