Después de cinco años de preparación, entrenamiento y estandarización de procedimientos, el Ejército Nacional inició una nueva etapa en el proceso de evaluación de sus capacidades bajo parámetros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
El ejercicio corresponde a la Evaluación de Segundo Nivel (NATO Evaluation Level 2 – NEL2), una fase en la que se busca comprobar, en escenarios operativos complejos y multidominio, la manera en que las unidades aplican las técnicas, tácticas y procedimientos que han sido preparados y estandarizados durante los últimos años.
La jornada contará con 34 evaluadores internacionales provenientes de 15 nacionalidades, entre ellas Azerbaiyán, Bosnia y Herzegovina, Francia, Irlanda, Italia, Países Bajos, Reino Unido y Ucrania. Durante cinco días, los expertos utilizarán una lista de chequeo para verificar más de 1.252 ítems relacionados con las capacidades de las unidades evaluadas.
En esta oportunidad serán sometidas a evaluación las capacidades del Batallón Contra el Narcotráfico N.° 01 (BACN1) y del Batallón de Ingenieros de Disposición de Artefactos Explosivos N.° 91 (BIODE).
Entre los procedimientos que serán verificados están las capacidades de movilidad y contramovilidad, respuesta ante amenazas químicas, biológicas, radiológicas y nucleares (CBRN), desactivación de artefactos explosivos, así como la respuesta frente a diferentes escenarios, entre ellos ataques suicidas, rescate de personas secuestradas, situaciones de protesta social y apoyo de fuegos de artillería.
Uno de los elementos particulares del ejercicio será además el uso del inglés como segunda lengua durante el desarrollo de los procedimientos, con el propósito de fortalecer la comunicación y compatibilidad operativa con fuerzas de otros países.
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El Ejército señala que la evaluación es el resultado de un proceso que ha incluido ejercicios de autoevaluación, entrenamiento, organización y estandarización. La fase actual busca determinar no solo si los procedimientos están establecidos, sino cómo son ejecutados por el personal en condiciones similares a las que podrían presentarse en escenarios internacionales de cooperación.
La institución también destaca que el intercambio con militares de diferentes países permite contrastar la experiencia operacional colombiana con doctrinas y prácticas internacionales, generando espacios de aprendizaje y fortalecimiento de capacidades.
El Ejército aclaró que este ejercicio no constituye una operación militar combinada ni una misión operacional con países de la OTAN. Se trata de un proceso de evaluación y estandarización de técnicas, tácticas y procedimientos dentro del proceso de Colombia como socio global de la organización.
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Con esta fase, el Ejército busca avanzar en la interoperabilidad de sus capacidades, facilitar el intercambio de conocimientos con fuerzas extranjeras y fortalecer sus estándares de actuación, incluyendo aquellos relacionados con la protección de los derechos humanos y el Derecho Internacional Humanitario.