El director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), Carlos Carrillo, se pronunció tras la reciente decisión de la Procuraduría General de la Nación de suspenderlo provisionalmente de su cargo por una presunta participación indebida en política. El funcionario denunció una persecución selectiva y señaló que mientras su caso es sancionado con rapidez, otros funcionarios con conductas similares permanecen sin ser investigados.
El centro de la controversia reside en unas declaraciones brindadas por Carrillo a los medios de comunicación, en las cuales respaldó al presidente Gustavo Petro en su preocupación por lo que el primer mandatario denominó el "ascenso del fascismo" en Colombia. Para el Ministerio Público, este tipo de intervenciones constituyen una falta disciplinaria; sin embargo, para el director de la UNGRD, se trata de una interpretación sesgada de sus funciones.
Carlos Carrillo arremete contra Benedetti
Durante una entrevista en Mañanas Blu, con Néstor Morales, el funcionario cuestionó duramente la actuación del ente investigador, comparando su situación con la de otros servidores públicos que, a su juicio, han incurrido en faltas más graves sin recibir sanciones. En particular, Carrillo mencionó al exembajador Armando Benedetti y actual ministro del Interior, señalando ha ctuado en la esfera política sin consecuencias reales.
“El ministro del Interior, que ha transgredido todos los límites que usted quiera y no le han tocado un pelo, mostró su voto el día de las elecciones”, afirmó Carrillo, quien agregó: “Benedetti trasgrede límite al participar en política y no le tocan un pelo”. Según el director de la UNGRD, esta disparidad evidencia un sesgo ideológico en la Procuraduría que busca afectar a figuras cercanas al proyecto político del Gobierno Nacional.
El ministro del Interior, que ha transgredido todos los límites que usted quiera y no le han tocado un pelo, mostró su voto el día de las elecciones, cierto, en Barranquilla lo hizo. Y le preguntaron al procurador, el procurador dijo que el ministro del Interior no estaba cometiendo ninguna transgresión. Me imagino que ustedes también hablaron de eso. Entonces, yo no utilicé los recursos públicos para hacer política. Yo he actuado siempre dentro del marco de la legalidad, he estado siempre abierto al escrutinio, no solamente de los organismos de control, sino de los medios de comunicación.
El funcionario reiteró que su intervención no constituyó una solicitud de voto ni un uso de recursos públicos para favorecer campañas. Por el contrario, argumentó que su declaración respondió a una pregunta periodística sobre el pensamiento del presidente Petro. “Yo no hice un llamado al voto. Además, mientras yo siga suspendido, pues sigo amordazado. También dije algo que lo he dicho en ocasiones anteriores y no me costó una suspensión, y es que esa prohibición de los funcionarios de emitir opiniones políticas es hipócrita”, enfatizó.
El debate sobre la participación en política
La controversia surge en medio de la campaña presidencial y reabre una discusión recurrente en Colombia: hasta dónde pueden llegar los funcionarios públicos al expresar opiniones políticas.
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La Constitución y la legislación colombiana establecen restricciones para garantizar la neutralidad de quienes ejercen cargos públicos. No obstante, la interpretación de esos límites ha generado múltiples controversias en distintos gobiernos.
Carrillo defendió que existe una diferencia entre expresar una opinión y hacer proselitismo político. A su juicio, sus declaraciones se limitaron a una valoración sobre el contexto nacional y no constituyeron una invitación a respaldar a un candidato específico.
El director suspendido insistió en que la norma actual resulta contradictoria porque, según dijo, muchos funcionarios participan activamente en discusiones políticas mientras otros son investigados por comentarios similares.
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“Esa prohibición de los funcionarios de emitir opiniones políticas es hipócrita”, manifestó, aunque aclaró que mientras la norma esté vigente considera obligatorio acatarla.