En el marco del debate de Consulta de las Soluciones, de Blu Radio, la precandidata presidencial Claudia López lanzó duras críticas contra la política de “paz total” implementada por el gobierno de Gustavo Petro, asegurando que, a diferencia de procesos anteriores, este no ha logrado resultados tangibles en la desmovilización de grupos armados.
López fue enfática al señalar que si llega a la presidencia, no continuaría con esta política, argumentando que se basa en un enfoque equivocado que otorga beneficios a criminales sin obtener beneficios para la sociedad.
El fracaso de la "paz total" frente a procesos anteriores
Durante su intervención, la exalcaldesa de Bogotá realizó un balance comparativo entre los procesos de paz previos y el actual. Según López, la política de paz del expresidente Álvaro Uribe logró la desmovilización de 25.000 paramilitares, mientras que la del expresidente Juan Manuel Santos consiguió que 13.500 miembros de las Farc dejaran las armas. En contraste, afirmó que la "paz total" de Petro “no ha desmovilizado ni a un criminal, ni a uno solo”.
Para la precandidata, la situación actual es crítica, ya que considera que el gobierno ha ofrecido "gabelas e incentivos perversos" que, lejos de reducir la violencia, han permitido el crecimiento del reclutamiento infantil, la producción de cocaína, la minería ilegal y la violencia contra las mujeres.
López sostiene que Colombia lleva diez años en una "patria boba" creyendo que el conflicto armado político persiste, cuando en realidad lo que enfrenta el país hoy es el crimen organizado de rentas criminales transnacionales.
Propuesta de una Fiscalía Antimafia al estilo europeo
López aclaró que su enfoque de seguridad no sigue el modelo de Nayib Bukele, el cual comparó con la gestión de Álvaro Uribe por su énfasis en la "mano fuerte" que, según ella, terminó en casos de "falsos positivos" y corrupción. En su lugar, propone adoptar estrategias utilizadas en Italia y Europa para combatir a las mafias.
Su propuesta central es la creación de una Fiscalía Antimafia que cuente con alta tecnología, capacidad de infiltración y una fuerza pública fortalecida. El objetivo sería perseguir a las organizaciones criminales, recluirlas en cárceles especializadas y condicionar su salida a la devolución de las armas y de los recursos ilícitos obtenidos mediante sus actividades mafiosas. “Somos los únicos ingenuos que creemos que dándoles estatus político y gabelas de gestores de paz se van a desmovilizar los narcos”, sentenció.
Por su parte, el precandidato Leonardo Huerta, quien coincidió en que no continuaría con la paz total, pero por razones distintas. Huerta criticó que se confunda a un combatiente con un delincuente común, argumentando que Colombia aún vive un conflicto armado interno bajo los parámetros del Derecho Internacional Humanitario y los convenios de Ginebra. Huerta defiende que el Estado debe mantener las operaciones militares sostenidas para recuperar la soberanía, sin cerrar la puerta al diálogo, pero sin que esto implique ceses al fuego que confinen a la población civil.
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