Una emergencia de gran magnitud golpeó con fuerza a la zona rural de Villavicencio. La creciente súbita del caño que bordea la Institución Educativa Rural Vanguardia, sede La Poyata, ubicada en la vereda del mismo nombre, desbordó su cauce e ingresó a las instalaciones escolares alcanzando un nivel aproximado de 1,40 metros de altura.
El paso del agua dejó tras de sí un panorama desolador que hoy mantiene en vilo el normal desarrollo académico de los niños y jóvenes de la región, afectando profundamente no solo la infraestructura y la academia, sino también los proyectos productivos que sostienen la dinámica pedagógica de la escuela.
La fuerza de la corriente arrasó con gran parte de los recursos de la institución, las aulas sufrieron una inundación total que destruyó el mobiliario escolar, incluyendo escritorios, mesas, sillas y archivadores. Se perdió una parte fundamental del material pedagógico, textos, recursos didácticos y la biblioteca. Aunque el personal logró poner a salvo algunos equipos de cómputo gracias a una rápida reacción, otros elementos tecnológicos resultaron seriamente dañados.
Los espacios de alimentación quedaron inutilizados tras los daños en estufas, neveras, alacenas, utensilios y menaje. Por su parte, las zonas de servicios sanitarios quedaron completamente anegadas y contaminadas por lodo y sedimentos.
Al ser una escuela rural que trabaja bajo metodologías flexibles y modelos de escuela nueva, el impacto más sensible se vive en los Proyectos Pedagógicos Productivos. La huerta escolar y sus cultivos (que incluían tomate cherry, pimentón y pepino) quedaron destruidos. Asimismo, el proyecto de cría de pollitos de engorde y gallinas ponedoras se vio gravemente afectado, al igual que los corrales, las herramientas y los insumos agropecuarios.
Las familias encargadas de cuidar la escuela también lo perdieron prácticamente todo: muebles, electrodomésticos, camas, ropa y enseres personales, quedando en una situación de alta vulnerabilidad.
A la gravedad de las pérdidas materiales se suma una dificultad crítica: la sede no cuenta actualmente con servicio de acueducto, lo que entorpece drásticamente las labores de limpieza.
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Ante este panorama, la comunidad educativa hace un llamado urgente a la solidaridad de las autoridades, empresas privadas, organizaciones, organismos de socorro y ciudadanos de buen corazón. Hoy, la escuela necesita manos voluntarias y aportes de buen corazón.