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¿Qué está pasando en Riohacha? Paro armado mantiene paralizada a la capital de La Guajira

La capital de La Guajira amaneció militarizada, con baja circulación de ciudadanos y con una incertidumbre latente sobre el restablecimiento de la normalidad.

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Paro armado en Riohacha
Foto: Captura de pantalla video suministrado

La ciudad de Riohacha atraviesa una de sus jornadas más críticas en materia de orden público en los últimos años. Un paro armado atribuido a estructuras criminales ha generado temor colectivo, cierre masivo de comercios y una sensación de parálisis que remite a los días más duros de la pandemia. La capital de La Guajira amaneció militarizada, con baja circulación de ciudadanos y con una incertidumbre latente sobre el restablecimiento de la normalidad.

De acuerdo con el alcalde Jaime Brugés, la situación ha sido alimentada tanto por amenazas directas de grupos armados como por la desinformación que circula en redes sociales. “Desde hace tres días se viene presentando una situación a raíz de esos videos que viene promocionando el mencionado señor, y aparte una desinformación que obviamente el morbo la va volviendo viral con los días”, explicó el mandatario en entrevista con Mañanas Blu, con Néstor Morales-

Amenazas criminales y disputa territorial

El origen del paro armado estaría vinculado a disputas internas entre organizaciones ilegales como las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada y otros grupos armados que operan en la región, incluyendo el Clan del Golfo. Según versiones conocidas, la orden de paralizar la ciudad habría surgido tras una masacre ocurrida en Maicao, lo que desató una cadena de intimidaciones contra comerciantes y población civil.

Aunque se ha señalado a alias “Bendito Menor”, identificado como Naim Pérez, como uno de los responsables de las amenazas, el alcalde fue prudente al respecto: “No se tiene precisión sobre si verdaderamente ha sido esta persona o una influencia general de todas estas bandas que operan en el sector”.

Este contexto evidencia la complejidad del conflicto en La Guajira, donde múltiples actores armados buscan controlar rutas y economías ilegales, generando un clima de inseguridad persistente.

Comercio paralizado y ciudad en silencio

Uno de los efectos más visibles del paro armado ha sido el cierre casi total del comercio. Calles desiertas, negocios clausurados y ciudadanos confinados en sus viviendas configuran una escena que, según habitantes, recuerda los confinamientos por COVID-19.

El propio alcalde reconoció el impacto psicológico en la población: “Nuestros comerciantes y otras personas de la ciudadanía se van llenando de temor”, señaló, al tiempo que describió los esfuerzos institucionales para recuperar la confianza.

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Las autoridades locales, junto con la fuerza pública, realizaron recorridos “negocio a negocio” para garantizar seguridad y motivar la reapertura. Como resultado, se logró que el comercio alcanzara un 75% de operación en la tarde del día anterior a la entrevista.

Respuesta institucional y operativos de seguridad

Frente a la crisis, la fuerza pública ha desplegado operativos en distintos puntos de la ciudad. El alcalde Brugés destacó que se han realizado capturas e incautaciones: “Hoy se logran seis capturas… relacionadas con la alteración del orden público, y también se hicieron algunas incautaciones de armas de fuego”.

Sin embargo, el mandatario también fue enfático en señalar las limitaciones estructurales. Con una población cercana a los 240.000 habitantes, Riohacha cuenta con un pie de fuerza insuficiente. “Fueron enviados 30 efectivos de policía, pero… es completamente insuficiente”, advirtió.

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Falta de acompañamiento del Gobierno nacional

Uno de los puntos más críticos expuestos por el alcalde fue la ausencia de pronunciamientos contundentes por parte del Gobierno nacional. Brugés expresó su inconformidad ante lo que considera un abandono institucional en medio de la crisis.

“El llamado especial… es que el gobierno nacional no nos emitió ningún tipo de declaración que les brinde a las personas… que se sientan acompañados como todos los colombianos”, afirmó. Esta situación ha incrementado la percepción de vulnerabilidad entre los habitantes, quienes demandan mayor presencia estatal y acciones concretas para garantizar la seguridad.

Educación, movilidad y retorno a la normalidad

Otro de los retos inmediatos es restablecer las actividades educativas y la movilidad en la ciudad. Las autoridades han definido estrategias de acompañamiento en instituciones educativas y puntos clave del comercio, buscando mitigar el impacto del paro armado. “El acompañamiento a toda la institucionalidad… y a todo el comercio… son los puntos más críticos”, explicó Brugés, subrayando la importancia de reactivar la economía local y evitar un deterioro mayor en las condiciones sociales.

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