El secretario de Salud de Cali, Germán Escobar, advirtió que aunque la reconstrucción de la ciudad avanza, la infraestructura hospitalaria pública de la ciudad podría superar los 450.000 millones de pesos, luego de las afectaciones que dejó el terremoto. Las declaraciones las entregó en medio del AFI Summit 2026, dónde el funcionario también explicó que la Alcaldía revisa los seguros de las instituciones afectadas y los recursos que deberán gestionarse para avanzar en la recuperación.
Uno de los casos que genera mayor preocupación es el Hospital Universitario del Valle, cuya infraestructura sufrió un colapso parcial. “Merece un capítulo especial el Hospital Universitario del Valle y en este momento entre el 40 y el 50 % de esa infraestructura se encuentra cerrada. Está en un plan de contingencia y prontamente aperturará nuevas camas”, explicó Escobar.
La emergencia también provocó una reducción de la capacidad hospitalaria de Cali, con alrededor de 600 camas que dejaron de estar disponibles por el cierre de servicios e instituciones, aunque algunas IPS han reorganizado su operación para recuperar parte de su capacidad instalada. Ademas, se vieron alcanzados los pequeños consultorios médicos y odontológicos que funcionan por fuera de las grandes instituciones hospitalarias, particularmente en uno de los principales sectores de servicios de salud de la ciudad.
A esto se suma la crisis que ya atravesaba el sistema antes del terremoto, pues Cali registraba sobreocupación en los servicios de urgencias de alta complejidad. La reducción de camas aumentó la presión sobre estos servicios y también generó afectaciones en algunos servicios oncológicos de alta complejidad. “Nosotros tenemos doble afectación, una afectación por la crisis del sistema que venía previamente. Ahí teníamos sobreocupaciones en servicios de urgencias de alta complejidad, y ahora, por supuesto, la afectación en la reducción de camas de la red hospitalaria de Cali”, explicó Escobar.
La emergencia también ha tenido efectos en la salud mental de la población. Escobar señaló que la línea 106 ha duplicado sus llamadas en las últimas semanas, en medio de situaciones relacionadas con duelo y síntomas de estrés postraumático. En el mismo sentido, la secretaria de Salud del Valle del Cauca, María Cristina Lesmes, alertó sobre la situación que enfrenta el departamento y explicó que el pánico, provocados por las pérdidas humanas y las réplicas registradas en los últimos días, siguen afectando a la población.
“Después del terremoto vivimos 300 réplicas, casi todas insensibles, pero se ha presentado un proceso sísmico en Chocó que nos está afectando severamente. Tenemos tres y cuatro temblores que ocurren en diez minutos, y eso ha afectado la seguridad y la tranquilidad. El miedo no ha podido ser manejado. Tenemos un pánico colectivo que está afectando la productividad, la capacidad de concentración, el estudio y todo”.
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Además del movimiento telúrico, Lesmes aseguró que la pérdida de estabilidad económica de las familias está agregando otro factor de preocupación para la salud mental de los vallecaucanos. La secretaria pidió “con urgencia una intervención colectiva” y advirtió sobre las consecuencias que ha tenido la pérdida de vivienda para miles de familias.
“En el departamento del Valle del Cauca, 193.000 viviendas, y al perderse la vivienda se perdió la seguridad, la estabilidad, el lugar del reposo, el lugar de los recuerdos, el lugar de la familia. Esas personas y todos los que estamos alrededor vemos con muchísima preocupación la afectación en la salud mental y la vecindad de la pobreza, el regreso a la pobreza de muchas familias que habían logrado hacer, incluso, una casa y la perdieron. Se requieren con urgencia una intervención colectiva y salud mental”.