que ha tenido para ingresar a otros mercados, como el asiático.
Las pérdidas desbordaron a la tradicional compañía que inició operaciones en el centro de Bogotá y se fue extendiendo exitosamente a las demás regiones del territorio nacional y del vecino país, gracias a que don Hernando Trujillo junto a su esposa Oliva Palacio, superaron la competencia desleal, la baja productividad y varios conflictos laborales, por los que atravesaron hasta que Sara Trujillo, su hija, asumiera la dirección.
Sin embargo, las ventas empezaron a irse a la baja y tan solo el año pasado las pérdidas alcanzaron los 941 millones de pesos.
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Escuche la crónica del nacimiento y fin de la emblemática compañía que en sus últimos días mantendrá abiertas cinco de sus sedes para vender los saldos.