La Asociación Colombiana de Ciudades Capitales, Asocapitales, advirtió que ocho capitales se encuentran en nivel de riesgo rojo, 17 en naranja y siete en amarillo, de acuerdo con el Índice de Vulnerabilidad Urbana ante el fenómeno de El Niño. Santa Marta, San Andrés, Riohacha, Quibdó y Cúcuta son las ciudades que registran los mayores niveles de riesgo.
La alerta se conoció durante la II Mesa Técnica de Seguimiento al Fenómeno de El Niño, convocada por Asocapitales, con el acompañamiento de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD). Allí, el director ejecutivo de Asocapitales, Andrés Santamaría, señaló que el desabastecimiento de agua, con un 77 %, y los incendios de cobertura vegetal, con un 64 %, son los principales riesgos identificados por las administraciones locales.
Precisamente, el director de la UNGRD, David Santiago Tamayo, se refirió a la emergencia provocada por los incendios forestales. Según las cifras presentadas, 78 personas han resultado afectadas, 14 viviendas han sufrido daños, 10 fueron destruidas y un acueducto resultó afectado. Además, 119.569 hectáreas de cultivos y sistemas productivos han resultado afectadas.
Por su parte, el director general del Ideam, Andrés Herkrath, reiteró la advertencia sobre el fortalecimiento de las condiciones asociadas al fenómeno de El Niño. Según el Instituto, existe un 90 % de probabilidad de que estas condiciones persistan hasta comienzos de 2027 y un 75 % de probabilidad de que se trate del evento más fuerte registrado.
Además, las proyecciones del Ideam indican que la intensidad del fenómeno podría alcanzar la categoría de “muy fuerte” entre octubre y diciembre de este año. La temperatura superficial del océano Pacífico podría llegar a los 3,5 °C durante el último trimestre.
A los impactos que ya se han registrado en diferentes ciudades, como las interrupciones programadas del servicio de acueducto en seis comunas de Medellín y las sequías prolongadas en Cali, se suma el descenso del nivel del río Amazonas en Leticia, una situación que estaría comprometiendo el abastecimiento de agua y la producción agrícola en la región.