Cambiar las llantas de su vehículo no tiene por qué convertirse en un problema ambiental. En Colombia, las llantas usadas pueden tener una segunda vida si se disponen correctamente.
Durante 2024, el país logró recolectar y aprovechar 10.6 millones de llantas, lo que equivale a cerca de 94.000 toneladas de material recuperado. Esto evitó que terminaran contaminando el suelo, el agua o generando focos de enfermedades.
De acuerdo con la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales, ANLA, existen varias formas de reutilizar este residuo. Una de ellas es el aprovechamiento, mediante el cual las llantas se transforman en materiales para carreteras, obras, energía o procesos industriales.
Otra alternativa es el reencauche, un proceso que permite renovar las llantas para que vuelvan a usarse en las vías. Solo en 2024, más de 428.000 llantas fueron recuperadas de esta forma.
También existen procesos como el reciclaje y la pirólisis, un proceso termoquímico que descompone materiales orgánicos. Todo esto permite reutilizar sus componentes de manera segura.
Pero no todo es positivo: cuando las llantas se abandonan en espacios abiertos, pueden contaminar el ambiente, afectar fuentes de agua y convertirse en criaderos de insectos que transmiten enfermedades.
Por eso, en el país hay al menos 2.400 puntos de recolección, además de 35 centros de acopio y 4 de almacenamiento, donde las personas pueden llevar sus llantas usadas. Muchos de estos lugares están en servitecas, centros de mantenimiento y algunos centros comerciales.
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La clave está en no desecharlas en cualquier lugar. Una decisión responsable puede marcar la diferencia para el medio ambiente.