Durante un conversatorio en la Universidad Javeriana, con motivo de los 10 años de la firma del Acuerdo Final de Paz, el exvicepresidente y general (r) Óscar Naranjo defendió la necesidad de mantener y fortalecer su implementación. Advirtió que Colombia no puede asumir que la solución a la violencia pase únicamente por la confrontación armada.
“La paz es posible, es una prioridad hoy. Si no lo hacemos, primará la idea de que solamente la guerra, como la ha dado a llamar quien fue candidato y salió elegido, el señor presidente de la República actual, que cree en la paz romana, que es el sometimiento del adversario para que nunca se levante”, señaló Naranjo.
Según el exvicepresidente, esa visión parte de asumir que el conflicto desaparece cuando ya no existe un adversario capaz de enfrentarse al Estado. Sus declaraciones se conocen en medio de cuestionamientos recientes del Gobierno sobre el cumplimiento del Acuerdo de Paz, diez años después de su firma, y sobre el papel de instituciones que hacen parte de lo pactado, como la Jurisdicción Especial para la Paz.
Además, en los últimos días ha circulado la posibilidad de que Colombia denuncie el Estatuto de Roma, que es el tratado internacional de la Corte Penal Internacional que le permite juzgar crimenes graves como el genocidio, crimenes de guerra y lesa humanidad si la justicia colombiana no los investiga. Esto ocurrió pocos días después de que Pete Hegseth, secretario de Defensa de Estados Unidos, invitara a los países integrantes de la Coalición de las Américas contra los Cárteles a retirarse de la Corte, de la que Colombia forma parte desde 2002.
En este contexto, aunque Naranjo advirtió sobre los desafíos que persisten en la implementación —entre ellos, la reforma rural, la reparación de las víctimas y el aumento de la presencia de grupos armados en diferentes regiones del país—, destacó que la mayoría de los excombatientes que dejaron las armas han respetado lo pactado. De acuerdo con la Defensoría, a mayo de 2026, más de 11.000 firmantes del Acuerdo de Paz continuaban en proceso de reincorporación, de los más de 13.000 que dejaron las armas en 2016.
“Hay manifestaciones inequívocas de un compromiso por la paz, como las que expresa, por ejemplo, todo ese grupo de firmantes de paz que, frente a la muerte de sus 500 compañeros —después de la firma del acuerdo se han reportado 521 homicidios de firmantes, según confirmó la Defensoría del Pueblo—, siguen leales al acuerdo de paz. Y para nada han claudicado ni han retornado a la violencia y a empuñar los fusiles”, afirmó Naranjo.
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Para el general (r), el balance de estos diez años debe considerar tanto las dificultades como los avances alcanzados y evitar que el incumplimiento de algunos compromisos termine deslegitimando la totalidad del Acuerdo. Frente a esto, insistió en la importancia de mantener abiertos los procesos de reparación y reconciliación. “Una urgencia hoy de quienes creemos en la paz es que abracemos a las víctimas, que son un valor trascendente, tremendamente motivador y fundante de la paz”, concluyó.