Siguen saliendo a la luz más detalles sobre la polémica parranda vallenata realizada en la cárcel de máxima seguridad de Itagüí, donde, según la concejal Claudia Carrasquilla esta habría sido financiado por Juan Carlos Mesa Vallejo, alias ‘Tom’, alias ‘Chirri’ cabecilla de la banda La Agonía y Paulo Andrés Torrez Flórez, alias ‘Pocho, este último en celebración de su cumpleaños.
La fiesta que valió 500 millones de pesos, que habría comenzado desde horas de la mañana, incluyó licor, comida y la presencia de múltiples invitados de los cabecillas parte de la suspendida mesa de diálogos de paz urbana con el Gobierno nacional, lo que concejales califican como una grave falta de control por parte del Inpec.
"Quien pagó la fiesta fue alias Tom, alias Pocho y alias Chirri, y no era que estuvieran celebrando la salida de alias Lindolfo, sino que estaban celebrando el cumpleaños de alias Pocho, que sabemos que es miembro y cabecilla de la estructura criminal de la agonía, y es el que le cuida la espalda a alias Tom en la cárcel de máxima seguridad, es quien siempre está al lado de él", expuso Carrasquilla.
En medio de las inspecciones posteriores, las autoridades habrían encontrado elementos que evidencian condiciones alejadas de un centro penitenciario tradicional, como hornos microondas, ollas, barriles para asados y otros utensilios de cocina, lo que refuerza las denuncias de que algunos patios funcionan con comodidades tipo apartamento.
Por su parte, la concejal Leticia Orrego denunció que al parecer hubo presencia de menores de edad que presenciaron estos excesos.
"Estamos en una falsa paz total, donde la delincuencia está siendo de las suyas, y lo más lamentable aún es que, presuntamente, en esta fiesta habían niños, personas menores de edad. Entonces, esto se está investigando, tenemos que elevar nuestra voz de protesta, porque tenemos un gobierno que definitivamente está contestando con toda esta situación tan compleja que estamos viviendo", manifestó Orrego.
Según los reportes, más de 16 vehículos de alta gama ingresaron al lugar, junto con personas cercanas a los cabecillas e incluso mujeres que, al parecer, permanecieron dentro del centro carcelario. Videos también mostrarían consumo de licor y personas en estado de embriaguez, lo que confirmaría la magnitud del evento.
La situación ha generado fuertes críticas hacia el Gobierno Nacional y el Inpec, especialmente en el contexto de los diálogos sociojurídicos, al considerar que estos hechos evidencian una pérdida de control institucional en uno de los centros de reclusión más importantes del país, lo que a juicio de los denunciantes debería costarle el puesto a altos funcionarios y directivos de la entidad carcelaria.
“Lo más grave es que el jefe de custodia, el teniente Freddy Cipriano, quien ha permitido todas estas irregularidades —no solo esta fiesta, sino hechos anteriores—, en lugar de ser sancionado, fue trasladado. Aquí lo que estamos viendo es que a quienes fallan en el control de la cárcel prácticamente los premian”, cuestionó la concejala Claudia Carrasquilla.