La situación financiera de la Clínica Juan N. Corpas encendió nuevamente las alarmas en el sistema de salud. En entrevista en Mañanas Blu con Néstor Morales, su gerente, Juan Carlos Vera, reconoció que la institución enfrenta una crisis de liquidez que ya afecta directamente a trabajadores y servicios esenciales.
De acuerdo con el directivo, la clínica cuenta con una planta de 573 empleados, de los cuales “casi la totalidad” presenta retrasos en el pago de salarios. La situación no es reciente: algunos trabajadores no reciben su sueldo desde octubre y noviembre del año pasado, mientras que otros acumulan deudas de hasta mes y medio.
El origen del problema, según Vera, está en la falta de flujo de caja derivada de millonarias deudas por parte de las EPS. “Actualmente algunas aseguradoras nos adeudan más de 35.0000 millones de pesos”, explicó. Incluso, señaló que existen carteras con antigüedad superior a uno y dos años, además de recursos provenientes de EPS liquidadas que serían prácticamente irrecuperables.
La crisis ya empieza a impactar la capacidad de atención. Uno de los casos más críticos es la unidad de cuidados intensivos (UCI), que hoy opera apenas al 25 % de su capacidad: de 16 camas disponibles, solo cuatro están en funcionamiento.
El gerente advirtió que la situación podría extenderse a otros servicios fundamentales. Entre ellos mencionó obstetricia —clave en una localidad como Suba— y urgencias, áreas que podrían verse afectadas por la renuncia de personal ante la falta de pagos.
Esto se nos está volviendo una enfermedad sistémica que puede afectar la prestación de otros servicios
En cuanto a las entidades responsables de la deuda, Vera mencionó a varias EPS como Famisanar, Compensar, Sanitas y Salud Total, entre otras. Sin embargo, explicó que el problema responde a una cadena financiera más amplia: las EPS dependen de giros del Gobierno que, según indicó, no estarían llegando en su totalidad, lo que termina afectando a las instituciones prestadoras de salud (IPS).
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Frente a este panorama, no se descarta el cierre progresivo de servicios. Vera incluso planteó que cerrar urgencias podría convertirse en una medida necesaria para controlar la demanda, dado que las clínicas están obligadas a atender pacientes independientemente de su asegurador, sin garantía de pago oportuno.
La advertencia no es menor. Según el propio gerente, la Corpas podría sumarse a una tendencia preocupante: el cierre de decenas de clínicas en la ciudad. Aunque algunas EPS han mostrado disposición reciente para revisar y conciliar deudas, el directivo fue claro en que esto no resolvería de fondo la crisis estructural del sistema.
Con 50 años de historia y un papel clave en la formación médica en el país, el futuro de la Clínica Juan N. Corpas queda ahora atado a la posibilidad de recuperar recursos y evitar que la falta de liquidez termine por afectar aún más la atención en salud de miles de bogotanos.
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