La Universidad Nacional volvió a ser escenario de tensión tras la aparición de encapuchados que, según las directivas, intentaron generar actos violentos dentro del campus de Bogotá. Sin embargo, la rápida reacción de estudiantes, docentes y brigadas de emergencia evitó una escalada del conflicto y permitió recuperar el control de la situación sin mayores afectaciones.
Así lo confirmó la vicerrectora de la sede Bogotá, Lorena Chaparro, en entrevista con Mañanas Blu, donde aseguró que fueron los mismos integrantes de la comunidad académica quienes impidieron que los encapuchados tomaran edificios y obligaran a evacuar las instalaciones.
“Los estudiantes y profesores que se encontraban impidieron que se tomaran el edificio y que los evacuaran del espacio”, afirmó la directiva universitaria en la entrevista con Néstor Morales.
El hecho ocurrió hacia el mediodía, cuando las autoridades internas de la universidad recibieron alertas sobre personas que ingresaron a edificios cercanos a la Facultad de Ciencias Humanas y comenzaron a cambiarse de ropa para encapucharse. Según Chaparro, el equipo del CEPREVÉ, encargado de atender emergencias dentro del campus, acudió inmediatamente para verificar la situación.
Encapuchados serían personas ajenas a la Universidad Nacional
Sobre la identidad de quienes protagonizaron los hechos, la vicerrectora aseguró que no se trataría de estudiantes activos de la universidad.
No son estudiantes, son personas ajenas a la comunidad universitaria
La directiva explicó que la Universidad Nacional mantiene una política de campus abierto, lo que permite el ingreso de personas mediante identificación con cédula o carné institucional. Aunque reconoció que esto facilita la entrada de actores externos, defendió el modelo bajo el argumento de garantizar el acceso libre a la educación y evitar dinámicas de control policivo dentro del entorno universitario.
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“Nosotros como política en el campus tenemos más es un campus abierto pensando en la garantía de la educación de nuestros estudiantes”, explicó Chaparro.
No obstante, la situación volvió a abrir el debate sobre la seguridad al interior de la Universidad Nacional y las medidas necesarias para evitar el ingreso de materiales peligrosos. Durante la conversación, la vicerrectora reconoció que los encapuchados llevaban elementos para generar disturbios y preparar escenarios de confrontación.
Alerta naranja por riesgo de explosivos
La gravedad de los hechos llevó a la institución a declarar alerta naranja dentro del campus universitario. Según la vicerrectora, esta decisión se tomó luego de detectar posibles artefactos explosivos en preparación.
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“Encontramos una situación de conflicto material, que estarían explosivos, artefactos explosivos que se podrían estar elaborando en el edificio y que ponen en riesgo a las personas”, señaló.
La medida obligó a evacuar algunos sectores de la universidad mientras las brigadas de emergencia verificaban las condiciones de seguridad. A pesar del temor inicial, Chaparro confirmó que finalmente no se registraron detonaciones dentro del campus.
“Afortunadamente no tuvimos situación dentro del campus de uso de esos explosivos”, indicó. La directiva destacó que los encapuchados se retiraron luego de los cuestionamientos y el rechazo expresado por estudiantes y docentes, quienes se opusieron a la toma violenta de espacios académicos.
Rechazo a las prácticas violentas dentro de la universidad
La vicerrectora interpretó la reacción de la comunidad universitaria como una muestra clara del rechazo a las expresiones violentas dentro de la institución. Según explicó, la defensa del diálogo y la convivencia prevaleció frente a los intentos de confrontación.
“Eso demuestra precisamente que esas no son prácticas que nosotros apoyemos desde el interior de la universidad”, afirmó Chaparro.
Además, alertó sobre el impacto emocional y material que este tipo de episodios genera en estudiantes, docentes y trabajadores de la institución.
“Esto afecta no solamente el día a día de la universidad, sino afecta la infraestructura, afecta la salud mental de quienes habitan especialmente en estos edificios”, manifestó.
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Durante los hechos también aparecieron mensajes y símbolos alusivos a grupos armados ilegales, incluyendo referencias a las FARC-EP. Según Chaparro, la universidad ya había reportado previamente a las autoridades la aparición de panfletos y avisos similares dentro del campus.
“Nosotros hemos venido teniendo que hacer unas denuncias frente a abandonos, panfletos y avisos que han dejado en el campus. Eso lo conocen las autoridades”, explicó.
Clases normales tras superar la emergencia
Luego de un consejo de sede realizado tras los disturbios, la Universidad Nacional confirmó el retorno a las actividades académicas normales. Las directivas señalaron que la situación fue controlada y que no persistía la presencia de los encapuchados en las instalaciones.
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“Hoy tenemos actividades normales”, confirmó la vicerrectora.
Finalmente, Chaparro resaltó el papel de la comunidad universitaria para contener la situación y recuperar espacios de convivencia dentro del campus. Aunque reconoció que no es la primera vez que estudiantes y profesores enfrentan a grupos violentos, aseguró que este episodio representa un nuevo intento por rechazar las acciones que alteran el funcionamiento académico y ponen en riesgo la integridad de miles de personas que diariamente asisten a la Universidad Nacional.