María del Carmen Quevedo, propietaria de una pastelería en la localidad de Usaquén, en Bogotá, habló por primera vez sobre la violenta agresión de la que fue víctima, presuntamente a manos de un trabajador que había renunciado horas antes y que regresó al establecimiento para exigir el pago inmediato de su liquidación.
El caso ha causado indignación en el país luego de que se conocieran las imágenes captadas por las cámaras de seguridad del negocio, en las que quedó registrado el momento en que el hombre la golpea, la arrastra del cabello y continúa atacándola dentro del establecimiento. Aunque el presunto agresor fue capturado tras los hechos, posteriormente recuperó la libertad, decisión que ha sido cuestionada por diferentes sectores.
En entrevista con Noticias Caracol, la empresaria relató que la agresión no ocurrió de manera repentina y aseguró que durante las dos semanas que el hombre trabajó en su negocio ya había mostrado comportamientos que le generaban temor.
"Me hacía cumplidos, me decía como que estaba muy bonita, trataba siempre de tocarme, de aprovechar cualquier momento para, para digamos acercar todo su cuerpo hacia mí y justificar que el lugar es pequeño y que no hay espacio. Entonces yo pues le pido que mantenga su distancia, que a mí no me gusta que se me acerquen y que me toque, y obviamente esto genera una molestia en esta persona", aseguró.
#VideoBlu Las cámaras de seguridad captaron la agresión a una comerciante, presuntamente por parte de uno de sus empleados, tras una conversación sobre su liquidación laboral. La víctima sufrió lesiones que le dejaron cerca de 60 días de incapacidad, denunció amenazas y asegura… pic.twitter.com/vONZzTGd8w
— BluRadio Colombia (@BluRadioCo) July 26, 2026
Según explicó, el día de los hechos el hombre terminó sus labores de aseo y se acercó para manifestarle que había notado su inconformidad con el trabajo que estaba realizando.
"Él hace el aseo del local y termina, se acerca a mí con el trapero y me comunica que él ve que yo estoy inconforme con su trabajo, que si lo quiero él no vuelve. Yo le dije, perfecto, no vuelva. De manera inmediata él empieza a exigir que el pago se haga en ese momento", recordó.
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De acuerdo con la denuncia conocida por Noticias Caracol, María del Carmen había contratado al hoy señalado agresor aproximadamente dos semanas antes para desempeñarse como jalador del establecimiento. Sin embargo, afirmó que desde los primeros días comenzó a notar conductas que la inquietaban.
Según su testimonio, el hombre se habría aprendido la placa de su vehículo, buscaba quedarse a solas con ella y le insistía constantemente para que lo acompañara a diferentes lugares, comportamientos que, según dijo, terminaron incrementando su preocupación.
En otra entrevista concedida a la Línea Púrpura, la víctima entregó nuevos detalles sobre los momentos de terror que vivió dentro del establecimiento. Allí relató que el ataque comenzó cuando el hombre la sujetó del cabello y la llevó a la fuerza hacia la parte posterior del local.
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"Yo tenía el cabello recogido y él me agarra del pelo y me arrastra por todo el local hacia el mostrador que queda al fondo, alejándome de allí para que nadie lo vea", afirmó.
La empresaria aseguró que mientras era arrastrada le suplicaba que la dejara en libertad. "Suélteme por favor, suélteme", le repetía, pero, según dijo, la única respuesta que recibía eran amenazas mientras continuaba la agresión.
Una vez en la parte posterior del negocio, comenzó la golpiza. María del Carmen relató que recibió múltiples puños dirigidos principalmente al rostro y la cabeza. Al percatarse de que nadie advertía lo que estaba ocurriendo, decidió provocar ruido para pedir ayuda.
"El instinto de supervivencia me hace tumbar una cristalería con los pies que tengo al lado, que es lo que hace que la dueña de la casa baje. Alguien se dé cuenta lo que está pasando, alguien viene a la puerta, y es cuando esta persona deja de golpearme y yo me puedo poner de pie", explicó.
Según su relato, aunque logró levantarse cuando descendió la propietaria del inmueble donde funciona el negocio, el hombre volvió a empujarla contra una mesa hasta que otras dos personas ingresaron al establecimiento. En ese momento, el presunto agresor dejó de golpearla y comenzó a pedir que lo dejaran salir.
La víctima indicó que pidió a quienes acudieron en su ayuda cerrar la cortina metálica del negocio para impedir que escapara antes de la llegada de la Policía. Posteriormente pudo salir del establecimiento con apoyo de varios vecinos.
Incluso después de terminar la agresión física, aseguró que continuó siendo intimidada. "Mientras llegaba la Policía él hizo varias amenazas contra mí, que me iba a matar", sostuvo.
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Como consecuencia del ataque, María del Carmen Quevedo sufrió fracturas en el rostro y múltiples contusiones, por lo que fue trasladada a un centro asistencial, donde continúa recibiendo atención médica.
El presunto agresor fue identificado como Racifo Jesús Acosta Lizardo, ciudadano venezolano que, según la información conocida, había renunciado horas antes del ataque y exigía el pago inmediato de su salario y liquidación.
Tras su captura permaneció dos días en la URI de Paloquemao y posteriormente quedó en libertad, decisión que fue calificada como "inexplicable" por el alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, quien solicitó que el caso sea investigado como tentativa de feminicidio y no únicamente como lesiones personales, además de pedir una medida de aseguramiento mientras avanza el proceso judicial.