Hanna Bernal, una mujer de 29 años, denunció que desde septiembre del año pasado vive una situación de acoso por parte de un hombre que inicialmente era seguidor de sus transmisiones en vivo en TikTok y que, según su relato, pasó de enviar mensajes insistentes a presentarse en su casa y lugar de trabajo sin autorización.
Según contó, todo comenzó en junio, cuando empezó a realizar transmisiones en vivo como parte de su trabajo en redes sociales. “Este tipo es un seguidor de todas mis redes. Me enviaba siempre mensajes, pero yo nunca le contestaba”, relató. Aunque en un par de ocasiones interactuó con él en medio de los en vivos, aseguró que se trató de intercambios “muy básicos”.
La situación escaló en septiembre, cuando el hombre empezó a insistir en que quería entregarle un regalo. “Me escribía que me tenía un detalle, que dónde vivía, que cuándo nos podíamos ver. Obviamente yo no le contesté”, explicó. Sin embargo, días después de su cumpleaños, el sujeto llegó hasta el lugar donde ella trabaja con unos aretes. “No sé cómo consiguió la dirección. Mi tía los recibió pensando que era un pedido que yo había hecho”, dijo.
El episodio que más la alarmó ocurrió cuando se encontró con él en la calle junto a su hijo. “Se nos acercó como si nos conociera de toda la vida. Yo simplemente alejé a mi hijo y le pregunté quién era”, contó. En ese momento, el hombre la saludó por su nombre y le dijo: “Hola, Lorena, ¿cómo estás? Ya te dejé los aretes en tu casa”. Fue entonces cuando confirmó que se trataba del mismo seguidor insistente de sus transmisiones.
Días después, el hombre volvió a aparecer en su vivienda con la intención de invitarla a comer. “Le dijo a mi mamá que quería invitar a comer un helado a la niña. Yo no soy una niña, tengo 29 años. Fue incómodo”, narró. Su madre se negó a entregarle el número telefónico y le respondió que, si realmente era amigo de su hija, debería tener su contacto.
Pese a que Hanna asegura que le pidió de manera directa que la dejara en paz, el hombre continuó regresando. “Le dije que estaba invadiendo mi espacio, que no era cómodo para mí tenerlo en mi casa cuando él quisiera. Se lo dije de buena manera, pero seguía volviendo”, afirmó. Según su denuncia, el sujeto se paraba en las esquinas y frente a su vivienda, observando hacia su ventana. “Yo no podía ni salir por miedo de encontrármelo”, sostuvo.
La creadora de contenido asegura que tuvo que acudir a la Policía en varias ocasiones y que incluso obtuvo una medida de protección. “Una persona normal entiende que un no es un no, y una medida de protección ya es algo judicial que te dice que no te puedes acercar a la otra persona, pero él no lo entiende”, expresó. En uno de los episodios, los uniformados le ordenaron retirarse del lugar, pero el acoso continuó.
Además de las visitas presenciales, el hombre habría empezado a contactarla por otros medios tras ser bloqueado en redes sociales. “Empezó a escribir al número de mi trabajo y a las personas con las que hago pautas publicitarias. Dice que nosotros solo estamos peleando”, explicó. Incluso, según ella, ha realizado transmisiones hablando de la situación y publicó un video pidiéndole disculpas “como si tuviéramos algo que solucionar”.
La situación, afirma, ha afectado gravemente su tranquilidad y la de su hijo. “Soy madre soltera. Hace meses no encuentro la tranquilidad de poder salir de mi casa. No puedo salir a comprar algo para el desayuno por el miedo de tener que encontrármelo”, denunció. En uno de los momentos más inquietantes, aseguró que al abrir la puerta de su casa lo encontró parado de espaldas en la entrada.
“Yo, la verdad, estoy desesperada. No sé qué más hacer”, concluyó, al reiterar que no conoce al hombre y que nunca le dio ningún tipo de confianza para que interpretara cercanía o relación alguna.