La propuesta de aumentar el impuesto de Industria y Comercio (ICA) para las actividades financieras en Bogotá encendió las alarmas de Colombia Fintech. Su presidente, Gabriel Santos, advirtió que un incremento en este tributo podría terminar impactando el costo del crédito y, además, incentivar el traslado de operaciones hacia otras ciudades.
El ICA es un impuesto que se calcula sobre los ingresos de las empresas y no sobre sus utilidades. Para Santos, esta característica genera una fuerte distorsión, especialmente para las compañías de base tecnológica que durante sus primeros años pueden registrar ingresos mientras todavía acumulan pérdidas.
“Esto es gravísimo, la verdad, porque es duplicar otra vez el ICA”, aseguró el presidente de Colombia Fintech en entrevista en Mañanas Blu. Según explicó, en la administración de Claudia López la tarifa pasó del 7 al 14 por mil y ahora se plantea llevarla hasta un nivel efectivo cercano al 21 por mil.
Santos sostuvo que el aumento tendría consecuencias para bancos y empresas fintech, debido a que el sector opera con márgenes reducidos y podría verse obligado a trasladar parte de la mayor carga tributaria a sus usuarios.
“Ya hay un techo donde uno no puede asumir este ingreso y tiene que empezar a transferirle los costos a los usuarios, lo que va a hacer que el crédito sea más caro”, afirmó.
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La preocupación adquiere mayor relevancia porque, de acuerdo con Santos, cerca del 50 % de la actividad financiera del país se concentra en Bogotá. Por eso, considera que un aumento del ICA tendría efectos que podrían superar las fronteras de la capital.
¿Qué podría subir para los usuarios?
Uno de los principales riesgos señalados por Colombia Fintech es el encarecimiento del crédito. Santos explicó que el mayor impuesto no necesariamente se trasladaría de manera directa y uniforme a todos los consumidores, sino que también podría modificar las condiciones bajo las cuales las entidades deciden a quién prestar.
“Esto va a afectar el 50% del mercado de crédito y va a tener unos impactos específicos”, señaló.
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El dirigente gremial puso como ejemplo el microcrédito. Según mencionó durante la entrevista, un estudio estima que el aumento de 10 puntos en el ICA en Bogotá podría tener un impacto de hasta 7 % en la tasa del microcrédito para unos 42.000 créditos en la ciudad.
Para Santos, el problema no se limita entonces a pagar más por un préstamo. También existe el riesgo de que algunas personas, especialmente aquellas consideradas de mayor riesgo, terminen teniendo más dificultades para acceder al sistema financiero.
“No necesariamente la transferencia de este tipo de impuestos se da vía aumento de precio, que sí creemos que va a ocurrir, sino también porque haya una modificación en cómo se otorga el crédito en Colombia y quiénes lo reciben”, explicó.
Empresas podrían trasladar operaciones
Otro de los argumentos de Colombia Fintech es que las compañías tecnológicas tienen mayor facilidad para cambiar de ciudad porque no dependen necesariamente de grandes infraestructuras físicas.
Santos aseguró que varias empresas han contemplado inversiones importantes en Colombia y que buena parte de esos recursos tendrían como destino Bogotá. Mencionó a compañías como Nubank, Revolut, Plata, Mercado Pago y Bold, cuyos planes de inversión, según sus cálculos, sumarían entre 1.600 y 1.800 millones de dólares durante los próximos cuatro años.
“Casi todas las empresas dan pérdidas, es decir, ninguno de ellos va a poder descontar este impuesto”, afirmó, al cuestionar el argumento de que el ICA puede descontarse posteriormente en el impuesto de renta.
En ese escenario, Medellín aparece como una alternativa. Santos aseguró que el ecosistema fintech tiene una presencia importante en esa ciudad y que la diferencia en la tarifa del ICA podría convertirse en un incentivo para trasladar allí determinadas operaciones.
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La advertencia, sin embargo, no implica necesariamente que los bancos o fintechs abandonen Bogotá por completo. Santos explicó que bastaría con mover los centros donde se toman determinadas decisiones, como las relacionadas con la aprobación de créditos.
“Entonces no hay que mover todo el banco, simplemente hay que mover quiénes deciden”, sostuvo.
Ante la posibilidad de que la tarifa llegue inicialmente al 20 por mil en 2027 y posteriormente baje al 19 por mil en 2028 y al 18 por mil, Santos aseguró que existe disposición para discutir una fórmula que permita a Bogotá recaudar sin afectar la llegada de capital.
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El presidente de Colombia Fintech destacó que inversionistas internacionales mantienen interés en Colombia y pidió aprovechar ese momento para no perder competitividad tributaria.
“Colombia tiene los ojos del mundo desde el punto de vista de inversionistas”, dijo.
Por eso, el gremio insiste en que el debate no debe centrarse únicamente en cuánto recaudaría Bogotá con el aumento del ICA, sino también en cuáles podrían ser sus efectos sobre el crédito, la inclusión financiera y las nuevas inversiones.
Santos concluyó que el sector no se opone a contribuir con la ciudad, pero considera necesario encontrar un punto de equilibrio: “No es no querer contribuir, sino es querer contribuir en la justa manera de quienes pues hemos ayudado a construir este ecosistema”.