La reciente visita del presidente Gustavo Petro a la Universidad Nacional, sede Bogotá, reavivó las tensiones al interior de la comunidad académica por cuenta de una polémica reforma al estatuto general que algunos sectores han denominado como una “constituyente universitaria”.
Aunque el término ha generado controversia por su carga política, lo cierto es que la propuesta busca modificar las reglas de gobernanza de la institución, un proceso que, según voces estudiantiles, ha estado rodeado de cuestionamientos por su rapidez y falta de consenso.
Kevin Arrigui, representante estudiantil de la Universidad Nacional de Bogotá, aseguró en entrevista en Mañanas Blu 10:30 que el ambiente en el campus se ha tensionado en las últimas semanas, especialmente por las diferencias frente a esta iniciativa. Sin embargo, matizó que no se trata de una “batalla campal” entre bandos políticos, sino de un debate complejo con múltiples posturas.
“El tema central es la reforma al estatuto. No es una constituyente como tal, pero se le ha dado ese nombre en un contexto político particular”, explicó Arrigui, al referirse a la coincidencia con el impulso que el Gobierno nacional ha dado a una eventual constituyente en el país.
Uno de los principales puntos de discordia tiene que ver con los cambios en el mecanismo de elección del rector. La propuesta plantea que el 70% de la decisión provenga de una consulta a la comunidad universitaria y el 30% restante del Consejo Superior Universitario. Esto implicaría una redistribución del poder entre profesores, estudiantes, egresados, trabajadores y pensionados.
Para Arrigui, el problema no es necesariamente el cambio en sí, sino la falta de claridad en los criterios. “No entendemos de dónde salen ciertos porcentajes ni las justificaciones técnicas para esa distribución”, señaló.
Otro aspecto que ha generado críticas es la posible creación de una cátedra obligatoria sobre el movimiento estudiantil, así como la conformación de un nuevo órgano colegiado con amplias facultades dentro de la universidad. Según el representante, este último podría concentrar decisiones clave, lo que preocupa a distintos sectores académicos.
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Sin embargo, el punto más sensible gira en torno a los tiempos del proceso. Arrigui advirtió que existe la percepción de que la reforma se está acelerando deliberadamente. “Se está corriendo para aprobarla antes de un cambio de Gobierno, porque hay incertidumbre sobre lo que pueda pasar en el país”, afirmó.
En ese sentido, también cuestionó la composición actual del Consejo Superior Universitario, señalando que varios de sus miembros tendrían afinidad con el Gobierno nacional, lo que, a su juicio, influye en el impulso de la reforma.
Pese a las críticas, el representante reconoció que dentro de la comunidad universitaria hay consenso en que se necesitan cambios estructurales. No obstante, insistió en que estos deben construirse con mayor participación y transparencia.
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