Joseph Rico Alandate tenía apenas 21 años, un título técnico en reparación de celulares y un taller improvisado en el barrio Las Palmas, al sur de Barranquilla, donde vivía con sus padres, dos adultos mayores que están enfermos y a quienes ayudaba económicamente.
La presión por mejorar su condición económica lo llevó a escuchar a un amigo que le sugirió migrar a los Estados Unidos, en busca de lo que muchos llaman el “sueño americano”.
Por ello, el pasado 18 de agosto emprendió desde la capital del Atlántico un viaje sin retorno. Primero llegó a Bogotá; de allí voló hacia Ciudad de México, donde estuvo un par de días y, luego, junto a otras personas desconocidas y con la ayuda de un ‘coyote’, intentó atravesar una zona desértica del sur de Texas para ingresar de forma irregular a los Estados Unidos.
Angelly Rico, prima de Joseph, cuenta que el joven se desplomó, sofocado por las altas temperaturas y la falta de agua.
"Desafortunadamente le afectó un tema de salud. En esa ola de calor que se siente en el desierto de ahí en Texas, él se descompensó dos veces. En la primera, él gritó que se iba a morir y eso alertó obviamente al grupo, porque él no iba solo, él iba con otras personas", contó Angelly.
El joven fue encontrado por la Guardia Migratoria, que lo trasladó a un centro asistencial. Allí murió tres días después, debido a los múltiples daños en sus órganos.
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Hoy, la angustia de la familia de Joseph no ha terminado. Su prima, Angelly Rico, abandera desde Barranquilla una dolorosa campaña para repatriar el cuerpo, un trámite bastante costoso, sobre todo para una familia de escasos recursos.
Aunque, gracias a la mediación de la cónsul colombiana en Houston, la familia logró un descuento con una funeraria local que redujo el costo del traslado de 77 a 38 millones de pesos colombianos, aún sigue siendo un valor bastante alto, por lo que piden la ayuda del Gobierno colombiano.