Comer de manera regular no siempre significa que el organismo esté recibiendo los nutrientes que necesita. Algunas enfermedades pueden alterar el apetito, dificultar la absorción de nutrientes o cambiar los requerimientos nutricionales, aumentando el riesgo de malnutrición y de complicaciones durante el tratamiento médico.
En el marco del Día Mundial de la Alimentación, la Alianza Alimentación con Propósito, integrada por diez organizaciones del sector salud, hizo un llamado a reconocer la importancia de la nutrición en el cuidado de los pacientes, especialmente de quienes tienen una enfermedad de base.
Publicidad
Según las estimaciones presentadas por la alianza, la malnutrición relacionada con la enfermedad puede afectar entre el 20 % y el 50 % de los pacientes. Esta condición no se limita a quienes tienen un acceso insuficiente a los alimentos, sino que también puede presentarse cuando el organismo no recibe, absorbe o utiliza adecuadamente los nutrientes.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) explica que la malnutrición comprende las carencias, los excesos y los desequilibrios en la ingesta de nutrientes. Por esta razón, evaluar el estado nutricional de una persona requiere considerar más factores que la cantidad de comida que consume diariamente.
¿Cómo afecta una enfermedad el estado nutricional?
Una patología puede modificar las necesidades del organismo y la manera en que este aprovecha los alimentos. Entre los principales factores que pueden favorecer la malnutrición relacionada con la enfermedad se encuentran:
- Cambios en el apetito y la ingesta: algunas enfermedades provocan pérdida del apetito, dificultades para comer o síntomas que llevan a reducir las porciones. Cuando esta situación se prolonga, el consumo de alimentos puede resultar insuficiente para cubrir las necesidades del cuerpo.
- Problemas para absorber o utilizar los nutrientes: determinadas condiciones de salud interfieren en los procesos mediante los cuales el organismo aprovecha los nutrientes de los alimentos. En consecuencia, comer con regularidad no garantiza que el cuerpo obtenga todo lo necesario para funcionar adecuadamente.
- Aumento o modificación de los requerimientos nutricionales: durante una enfermedad, las necesidades de energía y nutrientes pueden cambiar. Por ello, una alimentación que antes era suficiente podría dejar de responder a los requerimientos de una persona durante su recuperación o tratamiento.
En determinados casos, los profesionales de la salud pueden considerar los Alimentos con Propósitos Médicos Especiales (APMES) como parte del manejo nutricional, de acuerdo con las necesidades individuales del paciente y bajo la orientación correspondiente.
Publicidad
¿Qué consecuencias tiene la malnutrición relacionada con la enfermedad?
Las alteraciones nutricionales pueden tener repercusiones que van más allá del peso corporal. De acuerdo con la información divulgada por la Alianza Alimentación con Propósito, esta condición se asocia con un mayor riesgo de complicaciones, hospitalizaciones más prolongadas, readmisiones y resultados clínicos desfavorables.
También puede incrementar los costos de la atención en salud y afectar la calidad de vida. Por eso, reconocer oportunamente los cambios en el estado nutricional es importante para que el equipo médico pueda evaluar las necesidades de cada paciente e incorporar las medidas pertinentes a su tratamiento.
Publicidad
La valoración no debe centrarse exclusivamente en la báscula. Una persona puede mantener un peso dentro de los rangos de referencia y, aun así, presentar alteraciones nutricionales que requieren atención.
Entre los aspectos que deben considerarse están la pérdida involuntaria de peso, la composición corporal, la cantidad de masa muscular, la fuerza y el desempeño físico. También es importante identificar el riesgo de sarcopenia, una condición caracterizada por la pérdida de masa y fuerza muscular.
La importancia de detectar a tiempo las necesidades nutricionales
Los representantes de la Alianza Alimentación con Propósito señalaron que la seguridad nutricional no consiste únicamente en garantizar el acceso a los alimentos, sino también en procurar una atención adecuada y oportuna, en especial para las personas que enfrentan una enfermedad.
Publicidad
En ese sentido, destacaron la necesidad de fortalecer los procesos de detección, valoración, intervención y seguimiento nutricional durante la atención médica, así como de impulsar políticas públicas que reconozcan la nutrición como un componente esencial de la salud.
El objetivo es que el manejo nutricional responda a las condiciones particulares de cada paciente, en lugar de asumir que todas las personas tienen las mismas necesidades.
Publicidad
En el marco del Día Mundial de la Alimentación, el llamado de la alianza es ampliar la conversación sobre la relación entre nutrición y enfermedad. Identificar las señales de alerta y buscar una valoración profesional puede contribuir a detectar alteraciones a tiempo y a incorporar el acompañamiento nutricional dentro del cuidado integral de la salud.